La Monodieta, una alternativa depurativa

En la entrega anterior hablamos sobre el ayuno. Algunas personas que leyeron el artículo se sintieron motivadas a escribir a nuestra dirección electrónica y la inquietud más repetida fue con respecto a lo difícil que puede resultar hacer un ayuno por la falta de costumbre, de voluntad, por alguna contraindicación, las tentaciones, adicciones alimenticias o el poco tiempo disponible.

Comentaremos esta vez sobre la monodieta, una alternativa válida, que no sustituye ciento por ciento el ayuno pues actúa más suave que este, sin embargo permite un descanso digestivo además de ser una buena oportunidad de depuración.

Hacer una monodieta consiste en comer un solo tipo de alimento durante todo el día: fruta fresca, verdura cruda o alimentos cocidos. Durante este día no es necesario dejar de trabajar, aunque si se tiene la oportunidad de hacerlo y dedicar todo el día a prácticas depurativas, es ideal.

Al seguir la monodieta, las tres comidas principales habituales se sustituyen por comidas ligeras cada dos horas aproximadamente. En este caso el apetito no tiende a disminuir, como en el caso del ayuno prolongado y se satisface a través de la ingesta frecuente y la toma de agua abundante.

Para optimizar los resultados y ayudar a mantener el propósito, el día que se elija debe ser libre de compromisos u otros planes que puedan interrumpir el proceso. También que el resto del tiempo, en el caso de que deba seguir trabajando, pueda aislarse lo más posible y dedicarse a acompañar la práctica alimenticia con otras medidas generales que iremos comentado.

Los días precedentes debe iniciarse reduciendo o no consumiendo cafeína (té negro, café, bebidas de cola), alcohol, azúcar, cigarrillos, carne roja, leche, huevos y otros productos animales. Si fuma, prepararse mentalmente para no hacerlo durante ese día. Se deben suspender los suplementos, nunca los medicamentos prescritos por el médico de cabecera a menos que este lo permita. Estos pasos preparatorios ayudan a introducirse en el proceso y a hacer la monodieta más llevadera. Para una primera experiencia, se aconseja deshacerse de cuaquier alimento al que le sea difícil resistirse y que sean una tentación (galletas, bizcochos, helados, cereales azucarados, quesos, etc).

Si optase por frutas o verduras crudas, las más recomendables son las manzanas, uvas, peras, lechoza, sandía, piña, melón, zanahoria, apio o pepino. Se deben lavar bien para eliminar los residuos y se sugiere probar diferentes formas de cortarlas ( en ruedas, en cuadritos, rallada…) pues cambia el sabor y la textura. Si se decide por alimentos cocidos, arroz integral, trigo, mijo, papas, tayota o auyama, pueden ser excelentes. El alimento se hierve con su piel, sin sal y se agrega un aliño de aceite de oliva y jugo de limón. En cualquiera de los casos, los alimentos elegidos se recomiendan de cultivos biológicos libres de pesticidas.

El día antes, es beneficioso tomar una infusión laxativa (de semillas de lino, aloe, hojas de sen) o ponerse una enema de manzanilla o café colado con agua de manera que se desocupe el intestino lo más posible. Además, cenar con un buen plato de ensalada cruda o una abundante sopa de vegetales y consumir suplementos a base de fibra. También, tomar un baño relajante con aromaterapia y acostarse temprano.

El mismo día es bueno hacer una rutina de estiramientos, esto despertará el sistema linfático y se iniciará el movimiento de las toxinas. La ingesta se introduce con una taza de agua caliente a la que se debe añadir el jugo de medio limón y beber lentamente para ayudar al equilibrio del pH y el funcionamiento del hígado. Además, una caminata de media hora, estimulará la circulación y la eliminación de toxinas. También, puede hacer ejercicios de yoga o pilates si suele practicarlos. Antes de la ducha matutina, es ideal cepillar todo el cuerpo en seco y darse un masaje en el cuero cabelludo dando golpecitos suaves con la yema de los dedos.

Si es posible, planifique una sesión de masaje o de hidroterapia para ese día y practique además técnicas de relajación, respiración o visualización. Tenga a mano aceites esenciales para aromatizar el baño, la habitación, música agradable, libros, revistas, videos, plantas para infusiones o tisanas, velas aromáticas y abundante agua mineral.

Con una monodieta de un día de duración es poco probable que se tengan reacciones secundarias. Sin embargo, puede sentirse cansancio, dolor de cabeza o sensación de resfrío. Todo esto puede deberse al estado de relajación, a la suspensión de estimulantes acostumbrados como bebidas con cafeína o al mismo proceso de cambio generado por el uso de las reservas. En la medida de lo posible, no deben usarse analgésicos, más bien tomar mucha agua, usar compresas frías para la cabeza, unas cucharaditas de miel y mucho descanso.

Aunque sea un solo día el cuerpo aprovecha la oportunidad del descanso digestivo y queda con la sensación de limpieza, más ligero y energetizado. A partir de esta práctica es de mucho provecho seguir con el propósito de modificar los hábitos alimenticios hacia mayor variedad y salud.

Cada uno puede elegir el ritmo y la práctica de la monodieta puede ser desde una experiencia única hasta cada dos o tres meses. Algunos autores coinciden en recomendarla una vez a la semana por 5 semanas como parte de un programa de cambio alimenticio y luego seguir al ritmo deseado que puede ser mensual.

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