Hacia una cultura de autocuidado

Cada día vamos creciendo en consciencia y vamos ampliando nuestra forma de percibirnos y de conectarnos con nosotros/as mismos/as.
Buscar ayuda? Si es en el ámbito psicológico es “no estoy loco” , si es en el ámbito físico es “no me duele nada”. Pues me alegra ver que cada día esos conceptos van cambiando y cada vez hay más seres humanos ocupados en su propio cuidado. Sin embargo todavía prevalece el viejo paradigma y por eso traemos este tema.

Muchas veces en la consulta, conversando con los pacientes les pongo el ejemplo de cómo prevalece la cultura del cuidar fuera: nuestros carros, nuestros equipos de trabajo, los aparatos que usamos, etc. Los famosos “mantenimientos” periódicos los respetamos como una manera de prevenir fallos inesperados e incluso más costosos. Eso está muy bien y es prevención. Sin embargo tenemos menos cultura de “mantenimiento” y prevención personal y de compromiso con llevar un estilo de vida saludable que nos lleve a la calidad.

La gran mayoría busca ayuda cuando está enfermo, cuando ya no puede más con una situación y está en el límite. Tengo un amigo médico que dice que a lo más que muchos llegan en términos de cuidados es a “mantener la carrocería”, es decir mucho tratamiento estético y poco para el “motor”.

Nuestra propuesta es justamente cambiar este enfoque y crear cada vez mayor consciencia en la necesidad del autocuidado haciendo que ampliemos la cantidad de personas comprometidas consigo mismas, que previenen, que viven más plenas, más felices y más sanas en todo el sentido.

Hablar de calidad de vida, que es un término muy amplio nos entra en un punto muy subjetivo pues depende mucho de la personalidad, de las expectativas del individuo, de su sistema de creencias y valores, del medio donde vive, de sus normas, inquietudes, oportunidades. Según la OMS se trata de un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por la salud física del sujeto, su estado psicológico, su nivel de independencia, sus relaciones sociales, así como su relación con los elementos esenciales de su entorno.
Sin embargo, si enmarcamos la calidad dentro del concepto de salud podríamos encontrar un paralelismo entre ambas: tener calidad es tener salud lo que implicaría a su vez tener un estilo de vida especial. Estar saludable implica tener el cuerpo, la mente, las emociones y lo espiritual en un estado armónico y estos aspectos se constituyen en la pieza más importante que nos lleva a la felicidad. Sin salud el resto pierde importancia y fuerza.

Cuidarnos y dar el primer paso hacia un estilo de vida saludable, nos invita entonces a revisar y reflexionar en diferentes los aspectos que mencionamos:
. A nivel Físico: nuestro cuerpo, la alimentación, el peso, balance de ejercicio físico, aseo personal, espacio habitacional, entorno, sueño, tiempo de descanso, respiración, abuso de medicamentos, niveles de estrés físico, niveles de vitalidad, cansancio, etc.
-A nivel Emocional: vínculos con los padres y hermanos, vínculo con la pareja, los hijos, los amigos, compañeros de trabajo, emociones exageradas, dependencias, carencias, insatisfacciones, autoestima, identidad y pertenencia, capacidad de decidir, capacidad de dar y recibir afecto, niveles de estrés emocional etc
- A nivel Mental: sentido de la vida, tipo de pensamientos, coherencia, capacidad de concentración. Ocupación de tiempo libre y disfrute del ocio.
- A nivel Espiritual: conexión con un sentido trascendente independientemente de la religión que cada uno elija.

Aunque hay muchos aspectos en común a tomar en cuenta, sin embargo cada ser humano debe encontrar cómo los prioriza y como los ajusta a su realidad y estilo.

La revisión honesta y comprometida puede llevar iniciar una serie de cambios que nos sacan de nuestra zona de confort y a indagar más profundamente, informarnos más. Muchas veces esa investigación nos puede hacer buscar ayuda de profesionales que nos permitan poner en panorámica aspectos que no están claros aunque no estemos necesariamente en crisis. Y justamente a eso llamamos prevenir.

En el área de prevención la Medicina Complementaria tiene mucho que ofrecer tanto en lo físico como el aspecto emocional. Les menciono sólo alguno de esos recursos: Acupuntura, Terapia Floral, Nutrición Ortomolecular, Masajes energéticos, Masajes corporales, Geoterapia, Aromaterapia, Reflexología etc.

Este tema es muy amplio, imposible de desarrollar en un artículo. Si provoca necesidad de saber más, de buscar respuestas más profundas, hemos cumplido con el objetivo pues al fin de cuentas encontrar el equilibrio del cuidado personal es una responsabilidad individual.
Termino con una cita de uno de los textos de Medicina Tradicional China más antiguos, el SoWen, Libro 1: “El Emperador Amarillo preguntó al profesor celestial: He oído que la gente de los tiempos antiguos vivia durante 120 años sin debilidad. “Los antiguos, que conocían la manera adecuada de vivir, siguieron el modelo del Yin y del Yang, que es el modelo permanente del Cielo y la Tierra, permanecieron en armonía con los símbolos numéricos que son los grandes principios de la vida humana, comieron y bebieron con moderación, vivieron su vida diaria siguiendo un modelo ordenado sin excesos ni abusos. Por este motivo, sus mentes y sus cuerpos permanecieron en perfecta armonía entre ellos y consecuentemente, pudieron vivir entera la duración natural de su vida y morir a la edad de más de 120 años”

Publicado por la Revista Reflejos, Santiago RD, Julio 2009

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