Un Soplo de Aire Fresco

Por: Raquelina Luna Calvo

El humo de mi propia respiración,
Ecos, ondulaciones, zumbidos de susurros,
Raíz de amor, hilo de seda, soporte y parra,
Mi espiración y mi inspiración,
El latido de mi corazón,
El paso de la sangre y el aire por mis pulmones…

Tomo prestado el título del poema de Walt Whitman para este artículo sobre la Respiración, que ha sido motivo de inspiración sublime para muchos poetas y escritores de todos los tiempos. Estas palabras, inspirar y espirar sugieren un proceso de vida y muerte y eso es realmente la respiración, desde la primera inspiración al llegar a la tierra a la última espiración cuando se sale de ella. Los budistas consideran que cada inspiración da nueva vida y cada espiración un poco de muerte.

Es interesante analizar el doble significado de la palabra inspiración que por un lado alude al acto de inhalar aire y entrarlo a los pulmones y por otro significa la creatividad y la llegada “de las musas” en una expresión artística.

Definitivamente, el tema de la respiración no es ajeno a ningún ser humano, por el contrario, no podríamos prescindir de ella aunque fuese por un tiempo muy breve. Como se da a través de un mecanismo inconsciente donde participa nuestro sistema nervioso autónomo, generalmente respiramos sin darnos cuenta. La mayoría de los seres humanos sólo se percata de la respiración cuando algo no anda bien, si hay dificultades, por lo que la mayor parte del tiempo es una de esas funciones del cuerpo que se dan en automático.

Un ser humano normal, en estado de reposo, respira un promedio de 12 a 15 veces por minuto. En un estado de relajación profunda esa tasa disminuye y con el ejercicio, el nerviosismo o cualquier otro incremento de la necesidad de oxígeno, la frecuencia respiratoria aumenta. La respiración influye en todo el funcionamiento del organismo, en la circulación de la sangre, en el hígado, el páncreas, los huesos, el tracto intestinal, los músculos, el corazón, en fin, en toda la economía corporal. Gracias a la respiración podemos activar la circulación sanguínea, linfática y nerviosa, aumentando la vitalidad no sólo por el aporte nutricional del aire respirado sino por la eliminación de desechos que se produce con la salida del aire.

Los pulmones, al realizar la función esencial de la respiración, intercambian oxígeno y dióxido de carbono a través de los capilares pulmonares, punto de encuentro del aire y la sangre. Tomamos oxígeno y eliminamos dióxido de carbono. Como complementos ecológicos, las plantas hacen lo opuesto, cuando hay luz del día y gracias al proceso de fotosíntesis respiran CO2 y expelen O2. La respiración pulmonar es sólo la respiración externa del cuerpo. La respiración interna se produce cuando cada célula toma el oxígeno que transporta la corriente sanguínea y saca dióxido de carbono que es llevado a los pulmones por la sangre.
Desde el punto de vista funcional existe una respiración limpiadora y otra energizante. Ambas formas las utilizamos a lo largo del día aunque no le prestemos mucha atención. Un suspiro, como ejemplo de limpiadora, consiste en una inspiración rápida y una expiración larga y forzada. El bostezo, en cambio, es un ejemplo de respiración energizante que consiste en una inspiración larga, lenta y profunda, levemente retenida, seguida de una exhalación relativamente corta.

Las emociones influyen en la respiración y a la inversa, la respiración tiene influencia en los estados emocionales. Así como los estados emocionales alteran la respiración, nosotros, a través de la respiración consciente y dirigida, podemos afectar positivamente nuestro cuerpo y nuestro estado de ánimo. Wilhelm Reich, un gran estudioso de este tema, afirma que se pueden modificar los estados emocionales y físicos sólo con cambiar la pauta respiratoria.

Es muy importante que aprendamos a respirar correctamente para aumentar nuestra vitalidad, potenciar nuestras capacidades orgánicas y para controlarnos y recuperar nuestra calma en situaciones particulares. Si aprendemos a respirar usando el máximo de nuestro potencial inspiratorio, con una respiración diafragmática profunda, podemos incrementar notablemente el rendimiento respiratorio, con lo cual se disminuye el número de respiraciones por minuto, y a la vez se ahorra esfuerzo al corazón y se conserva la energía vital. Se produce además un incremento importante de la circulación sanguínea llevando mayor aporte al organismo y se mejoran los ciclos rítmicos del cuerpo.

Varias culturas antiguas coinciden en considerar la nutrición obtenida por medio de la respiración tan importante para la salud y la longevidad como la obtenida por los alimentos. Así como se necesita una alimentación adecuada para tener energía y salud, el buen aire y la respiración profunda son de gran importancia para la vida y el bienestar.
Finalizo con una frase de Elizabeth Barrett: “Más vive la vida quien más aire respira”.

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