Salud en Primavera

La naturaleza en su gran sabiduría nos “habla” en un lenguaje simbólico invitándonos a imitarla.  Queremos aprovechar precisamente esta estación en la que entramos hoy, equinoccio de primavera,  para iniciar una serie de artículos que serán dedicados a la salud holística y al bienestar. Cada quincena haremos un aporte, ofreciendo información variada dentro del contexto de lo que se ha llamado medicina integrativa o complementaria.

Nuestro objetivo es fomentar la conciencia del cuidado personal, la conciencia de que el bienestar no es un lujo sino una necesidad merecida especialmente en el momento  que vivimos.   La enfermedad de la modernidad es el famoso estrés y con la tanta prisa  hemos perdido la conexión con nuestra esencia, con la capacidad de vivir los ritmos como la naturaleza.

Nuestra misión es  conectarnos con   la responsabilidad que todos tenemos con nuestra propia salud, con la prevención y por tanto con la esperanza de lograr mayor calidad de vida.

La primavera, estación que ha sido motivo de inspiración para muchos, especialmente aquellos que la pueden apreciar en toda su plenitud luego del contraste con un crudo invierno, es la llamada estación “verde”, estación del movimiento, de nacimiento de la vida, de la expasión. Para nosotros los caribeños, ubicados en una latitud donde el cambio no es tan evidente, las implicaciones de los pasos estacionales y de la primavera en este caso, se dan igualmente externa e internamente.

En la Medicina Tradicional China (MTC), se habla de cinco Reinos Mutantes, que otros llaman cinco elementos, donde la primavera se relaciona con el Reino de la  Madera.  El elemento de la madera está asociada a las estructuras en crecimiento, las ramas, hojas,  troncos,  raíces,  relacionada con el  Este (por donde sale el Sol) como punto cardinal, con el color verde y el viento.  En el ser humano este elemento se vincula  al Hígado y Vesícula Biliar, a sus extensiones energéticas,  los ojos como órganos sensoriales, las uñas y  estructuras ligadas al movimiento y al crecimiento, como los tendones, ligamentos y  músculos.  Así como a los troncos y ramas, se asocia a los miembros, articulaciones y  columna vertebral.

La madera también se relaciona con el sabor agrio y ácido y con el pollo  y el trigo en la alimentación.  Por otro lado, en términos de emociones y psiquismo, se relaciona con  la rabia y  la cólera.  La misma,  mentalmente se relaciona con la “idea”,  estimulando nuestra claridad mental y capacidad de centrarnos, planificar y tomar decisiones.

En sentido general, todo lo que se vincula a un elemento lo tonifica, nutre o fortalece, aunque en exceso o carencia, debilita y desequilibra.  En el caso de la madera, por ejemplo, un exceso de viento,  excesivo consumo de agrio,  ira exagerada o contenida,  indecisión muy prolongada,  trae desarmonía en esta esfera. Si esto a su vez se combina con otros desequilibrios (físicos o emocionales) o con factores predisponentes individuales, puede redundar en un trastorno o  enfermedad.

El hígado, órgano importantísimo en nuestro sistema general, es responsable de las funciones de almacenaje, filtración, nutrición, desintoxicación, etc. La vesícula biliar, encargada de secretar la bilis ,  la digestión, metabolismo de las grasas y los aceites en sentido general.  Como estos órganos se relacionan con la madera y  la primavera, este es  un tiempo excelente para tonificarlos, estimularlos y ayudarlos a cumplir con sus funciones.

En la primavera, estación de brotes nuevos,  renovación,  frescura, se nos invita a dejar atrás lo que no nos sirve, a limpiar,  despojarnos del viejo estilo y hacer florecer nuestros sueños, así como florece la naturaleza.  Por tanto a replantearnos la vida, hacer nuevos planes y dentro de ellos estimular nuestra salud, renovándonos.

En lo físico tenemos dos vertientes principales: nuestro cuerpo y nuestro espacio. Así como limpiamos los armarios, gavetas, sacamos la ropa dañada o que tiene tiempo guardada y no se usa ( que de paso le puede servir a otra persona), tenemos la oportunidad de limpiar nuestro cuerpo, exfoliar la piel, limpiar el torrente sanguíneo de toxinas y radicales libres acumulados, desintoxicarlo.  Así aprovechamos  la grandiosa capacidad regenerativa que tienen nuestras células y tejidos, las ayudamos a reestimularse,  mejorar sus procesos, sus funciones, por tanto  estaremos más saludables,  vitales,  productivos y productivas.

Sugerimos hacer ayunos, cambios en la dieta y  preparados naturales de plantas de propiedades depurativas.   Evitar en lo posible los productos enlatados, conservantes artificiales, las frituras,  colorantes sintéticos,  productos refinados,  exceso de carnes rojas, etc.  Estimular más el uso de alimentos integrales, con alto contenido en vitaminas, minerales y fibras, comer más frutas,  verduras, granos (mejor si están germinados), semillas, consumir más pescados, algas marinas, etc.

Como medidas depurativas más específicas recomendamos los jugos de frutas ricas en vitaminas como el melón,  sandía,  piña, limón. También son excelentes los  jugos de vegetales frescos como el apio,  zanahoria,  pepino,  tayota.

No nos podemos olvidar del ejercicio físico, especialmente en esta época.  La primavera invita al movimiento de  músculos y tendones que deben ser tonificados.  Para una persona que no tiene hábito, este es un momento muy adecuado para iniciarlo. El ejercicio además de la fortaleza física en general, de promover la circulación sanguínea, es un estimulante de la sudoración y por tanto un propiciador del proceso de eliminación de toxinas a través de la piel. 

Finalmente agregamos un ingrediente fundamental: la energía positiva de nuestra mente y nuestro corazón al cuidarnos con esmero y entusiasmo. La relajación mental y el optimismo,  permitirán la apertura y la paz necesarias para este proceso creativo y así entrar en contacto con la primavera!

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