A Desintoxicarnos

Por: Raquelina Luna Calvo

Para una vida más saludable, para optimizar nuestras funciones orgánicas, tener más energía disponible, rejuvenecer y disfrutar con mayor impulso nuestra vida recomendamos trabajar con las toxinas de nuestro cuerpo, de nuestra mente y  emociones. Y empecemos por la primera parte.

Estamos expuestos a una serie de tóxicos, algunos de los cuales podemos controlar y otros que no.  La mayoría no supervisa  lo que come, los líquidos que ingiere, los productos que usa en el cuerpo y en el entorno. Por otro lado, aún para aquella minoría que se preocupa por una alimentación sana, orgánica, por usar los menos contaminates posibles, está expuesta a muchas otras variables que son imposibles de evitar, como los que se toman a través del aire (que dicho sea de paso es grave en nuestra ciudad de Santiago) el humo de los carros sin filtros que circulan sin control, las irradiaciones electromágnéticas de los equipos que usamos, etc.

Podemos dar más ejemplos de elementos tóxicos a los que nos exponemos diariamente: colorantes, conservadores, pesticidas, yerbicidas y aromatizadores que utiliza la industria alimentaria;  substancias gaseosas  por inhalación que se comportan como tóxicos, tales como derivados de la actividad industrial o hidrocarburos producto de la combustión de los motores de nuestros vehículos o maquinarias.

Como consecuencia, al respirar, al comer, al estar en contacto con contaminantes ambientales, alimentarnos, tenemos  substancias orgánicas o inorgánicas circulando por el organismo y luego depositadas en la intimidad de los tejidos, lo cual dificulta o neutraliza el funcionamiento normal de los órganos. 

Se ha llegado a entender el daño causado por los radicales libres, sustancias tóxicas de desecho metabólico que dañan al organismo (basura metabólica) estas no son desechadas directamente debido a que se encuentran combinadas con oxígeno, elemento indispensable para nuestro cuerpo.  La producción principal de radicales libres es estimulada por el estrés, la contaminación del medio ambiente, el alcohol, cigarros, alimentos procesados, fármacos y el listado de productos que mencionamos anteriormente.

Estos se constituyen en  los principales causantes de muchas enfermedades como artritis, cáncer, problemas cardiacos y envejecimiento prematuro. Aunque el organismo tiene un sistema de defensa, mecanismos naturales  de neutralización y de reciclaje de los desechos, esto se da  hasta cierto punto.   Con la modernidad y la falta de controles de los agentes contaminantes, el nivel de sobrecarga es muy elevado y se hace cada vez más difícil que el organismo pueda lidiar por sí solo con esto y mantenernos en balance.  Los encargados por excelencia de hacer este trabajo son el  sistema linfático, respiratorio, digestivo, renal y epidérmico (piel).

En vista de la gran cantidad de contaminación general, el estrés, el sedentarismo y los estilos de vida, se hace prioritario ayudar nuestro organismo ya que estos radicales libres se relacionan estrechamente con enfermedades degenerativas como el cáncer, la artritis, diabetes, osteoporosis, enfermedad inflamatoria del colon, Alzheimer, glaucoma, etc.

Para lograr y mantener un buen estado de salud es muy positivo hacer un régimen depurativo y desintoxicante periódicamente.  Seguirlo ayuda a prevenir enfermedades, estimular el organismo y sus funciones vitales, descansar mejor, limpiar la piel, retardar el envejecimiento, etc.  Además favorece la creatividad, la motivación, la  productividad, aumenta la energía vital  y la relajación.

Es útil además en el alivio de la artritis, diabetes, problemas circulatorios, colitis, gastritis, fibromialgia, infertilidad, problemas del hígado, alteraciones hormonales, psoriasis, prostatitis, neuritis, dolores musculares, sinusitis, obesidad, acné, quemaduras, celulitis, etc. En general ayuda en todos los procesos crónicos o de larga duración, pues un buen programa desintoxicante tiene efectos anti-inflamatorios, limpiadores, estabilizantes del sistema hormonal, inmunológico  y circulatorio.

Existen muchas formas de ayudar la desintoxicación y se puede encontrar mucha información disponible en los diferentes medios informativos y educativos que pueden adaptarse a las diferentes situaciones individuales. Le recomendamos elegir un sistema fácil y sencillo  al inicio sobretodo si no tiene supervisión médica durante el proceso,  fije una fecha y prepárese mentalmente para ello.

Una forma simple es eliminar de la dieta algunos alimentos  con colorantes, grasas inadecuadas, frituras, aceites reusados, azúcar blanca, gaseosas, enlatados, alimentos fermentados, leche o sus derivados, alimentos de origen animal y carbohidratos refinados. Consuma durante 5 días vegetales al vapor (preferiblemente orgánicos), cereales integrales, jugos de frutas. de verduras y  una sopa depurativa* . Consuma abundante te de jenjibre sin azúcar o con un poco de miel y consuma un mínimo de 2 litros de agua diariamente.

Durante este tiempo, se recomienda hacer caminatas al aire libre, tomar baños de vapor, hacer ejercicios respiratorios y de relajación, recibir masajes relajantes y de drenaje linfático,  tomar tiempo de descanso e ir temprano a dormir.

Una dieta depurativa puede marcar el inicio de una rutina diaria de salud como estilo de vida, que incluya ejercicio físico, cuidado corporal, descanso, manejo del estrés, contacto con la naturaleza y sobretodo de tomar conciencia de como podemos ayudar a prevenir enfermarnos y disfrutar de una vida con mayor calidad.

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