Medicinas Naturales

Por: Raquelina Luna

La medicina “Natural” es tan antigua como la propia humanidad.  El ser humano en su genuina necesidad de recuperar el equilibrio  ha recurrido siempre a la naturaleza para tratar sus deficiencias.

En la calle se habla confusamente de este tipo de medicina y de quienes la practican. Se habla muchas veces de medicina tradicional haciendo referencia a la medicina alopática o convencional (medicina oficial), sin tomar en cuenta que la medicina natural es incluso más antigua  y el uso de la terminología tradicional alude al tiempo, a lo generacional.  Sólo tenemos que referirnos a los textos antiguos y buscar referencias de Hipócrates, Paracelso, Maimónides, por no mencionar personajes y tradiciones aún más antiguas.

Sin embargo, para evitar confusiones preferimos no usar la palabra tradicional en este artículo para reforzar, además,  nuestra intención esclarecedora.

En occidente, al resurgir la necesidad de volver al origen, de rescatar otras opciones terapéuticas y posicionarlas como “alternativas” (en lugar de) o como “complementos” (además de) se han usado una serie de términos que nos parece interesante aclarar.

La Medicina Complementaria y Alternativa es definida por el el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM por sus siglas en inglés) como «un conjunto diverso de sistemas, prácticas y productos médicos y de atención de la salud que no se considera actualmente parte de la medicina convencional». Una distinción que el NCCAM hace es que la medicina complementaria se usa conjuntamente con la medicina convencional mientras la medicina alternativa se usa en lugar de la medicina convencional. El NCCAM también define la medicina integrativa como la combinación de «terapias médicas formales y terapias de la medicina complementaria y alternativa para las cuales existen datos científicos de alta calidad sobre su seguridad y eficacia».

Es importante enfatizar que la medicina integrativa no es sinónimo de la medicina complementaria y alternativa aunque todos estos términos se usen indistintamente en muchas ocasiones.

Este tipo de medicinas suscita un amplio abanico de reacciones, desde el entusiasmo no crítico hasta el escepticismo no informado.  Se genera mucho debate entre los mismos profesionales de la salud, la población común, con inquietudes sobre la eficacia,  seguridad, disponibilidad y el desarrollo de este tipo de atención sanitaria. Sin embargo, su uso está muy extendido en los países desarrollados, siguiendo un proceso ascendente y crece también en nuestros países en vías de desarrollo, aunque todavía no contamos con datos concretos.   En algunos países europeos y en norteamérica se están tomando tanto en cuenta que se ofrecen como parte de la atención sanitaria intrahospitalaria, que seguros médicos ya están cubriendo algunos servicios  y se van incorporando también a nivel académico en las universidades.

El uso creciente de las medicinas complementarias y alternativas  está estimulado por la preocupación cada vez mayor sobre los efectos adversos de los fármacos químicos, por el cuestionamiento a los enfoques de la medicina alopática y el mayor acceso del público a la información sanitaria.

Edzard Ernst escribió en el Medical Journal of Australia que «cerca de la mitad de la población de los países desarrollados usa medicina complementaria y alternativa» (Ernst 2003). Una encuesta (Barnes et al 2004) publicada por el NCCAM , concluía que en 2002 el 36% de los estadounidenses había usado algún tipo de «terapia alternativa» en los 12 meses anteriores,  término que incluía aromaterapia, homeopatía , tratamientos herbales o fitoterapia, terpias florales, acupuntura, etc.  Otro estudio de Astin et al (1998) sugiere una cifra parecida del 40%. Una encuesta telefónica británica hecha por la BBC entre 1.209 adultos en 1998 mostraba que cerca del 20% de los adultos británicos había usado la medicina alternativa en los 12 meses anteriores (Ernst & White 1999).

Para muchos pacientes crónicos, de enfermedades degenerativas y debilitantes, la medicina no convencional puede ofrecerle medios menos agresivos.  También ofrece una opción que combinada con la medicina convencional, con un criterio profesional adecuado, aumenta los resultados y la satisfacción del paciente.

 Lo que sí hace falta es una revisión en los sistemas de salud nacionales, desarrollar y crear estándares internacionales , pautas técnicas y metodológicas para la integración. Estimular y fomentar el estudio, la investigación seria de estas terapias y los productos.  Dar apoyo a los proyectos de investigación clínica para seguir fomentando su uso basado en evidencias demostrables.

Ojalá y más profesionales de la salud se interesen e informen al respecto y puedan participar de estas combinaciones que lo único que pretenden es ofrecer otra opción sanadora,  sumando en  bienestar y calidad de vida, sin pelear con la medicina convencional.  Ojalá y más profesionales de la medicina no convencional, se preparen seriamente y en profundidad, por respeto a la vida y por qué no, estimular la credibilidad de las medicinas naturales.

 Las medicinas no tienen que estar divorciadas, no hay necesidad de discutir por estatus o por cual es mejor,  cada una tiene su espacio y cumple con un cometido a la hora de abordar la patología. Si hacemos a un lado el protagonismo, siempre será beneficiado el ser enfermo.

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