Salud en Primavera

La naturaleza en su gran sabiduría nos “habla” en un lenguaje simbólico invitándonos a imitarla.  Queremos aprovechar precisamente esta estación en la que entramos hoy, equinoccio de primavera,  para iniciar una serie de artículos que serán dedicados a la salud holística y al bienestar. Cada quincena haremos un aporte, ofreciendo información variada dentro del contexto de lo que se ha llamado medicina integrativa o complementaria.

Nuestro objetivo es fomentar la conciencia del cuidado personal, la conciencia de que el bienestar no es un lujo sino una necesidad merecida especialmente en el momento  que vivimos.   La enfermedad de la modernidad es el famoso estrés y con la tanta prisa  hemos perdido la conexión con nuestra esencia, con la capacidad de vivir los ritmos como la naturaleza.

Nuestra misión es  conectarnos con   la responsabilidad que todos tenemos con nuestra propia salud, con la prevención y por tanto con la esperanza de lograr mayor calidad de vida.

La primavera, estación que ha sido motivo de inspiración para muchos, especialmente aquellos que la pueden apreciar en toda su plenitud luego del contraste con un crudo invierno, es la llamada estación “verde”, estación del movimiento, de nacimiento de la vida, de la expasión. Para nosotros los caribeños, ubicados en una latitud donde el cambio no es tan evidente, las implicaciones de los pasos estacionales y de la primavera en este caso, se dan igualmente externa e internamente.

En la Medicina Tradicional China (MTC), se habla de cinco Reinos Mutantes, que otros llaman cinco elementos, donde la primavera se relaciona con el Reino de la  Madera.  El elemento de la madera está asociada a las estructuras en crecimiento, las ramas, hojas,  troncos,  raíces,  relacionada con el  Este (por donde sale el Sol) como punto cardinal, con el color verde y el viento.  En el ser humano este elemento se vincula  al Hígado y Vesícula Biliar, a sus extensiones energéticas,  los ojos como órganos sensoriales, las uñas y  estructuras ligadas al movimiento y al crecimiento, como los tendones, ligamentos y  músculos.  Así como a los troncos y ramas, se asocia a los miembros, articulaciones y  columna vertebral.

La madera también se relaciona con el sabor agrio y ácido y con el pollo  y el trigo en la alimentación.  Por otro lado, en términos de emociones y psiquismo, se relaciona con  la rabia y  la cólera.  La misma,  mentalmente se relaciona con la “idea”,  estimulando nuestra claridad mental y capacidad de centrarnos, planificar y tomar decisiones.

En sentido general, todo lo que se vincula a un elemento lo tonifica, nutre o fortalece, aunque en exceso o carencia, debilita y desequilibra.  En el caso de la madera, por ejemplo, un exceso de viento,  excesivo consumo de agrio,  ira exagerada o contenida,  indecisión muy prolongada,  trae desarmonía en esta esfera. Si esto a su vez se combina con otros desequilibrios (físicos o emocionales) o con factores predisponentes individuales, puede redundar en un trastorno o  enfermedad.

El hígado, órgano importantísimo en nuestro sistema general, es responsable de las funciones de almacenaje, filtración, nutrición, desintoxicación, etc. La vesícula biliar, encargada de secretar la bilis ,  la digestión, metabolismo de las grasas y los aceites en sentido general.  Como estos órganos se relacionan con la madera y  la primavera, este es  un tiempo excelente para tonificarlos, estimularlos y ayudarlos a cumplir con sus funciones.

En la primavera, estación de brotes nuevos,  renovación,  frescura, se nos invita a dejar atrás lo que no nos sirve, a limpiar,  despojarnos del viejo estilo y hacer florecer nuestros sueños, así como florece la naturaleza.  Por tanto a replantearnos la vida, hacer nuevos planes y dentro de ellos estimular nuestra salud, renovándonos.

En lo físico tenemos dos vertientes principales: nuestro cuerpo y nuestro espacio. Así como limpiamos los armarios, gavetas, sacamos la ropa dañada o que tiene tiempo guardada y no se usa ( que de paso le puede servir a otra persona), tenemos la oportunidad de limpiar nuestro cuerpo, exfoliar la piel, limpiar el torrente sanguíneo de toxinas y radicales libres acumulados, desintoxicarlo.  Así aprovechamos  la grandiosa capacidad regenerativa que tienen nuestras células y tejidos, las ayudamos a reestimularse,  mejorar sus procesos, sus funciones, por tanto  estaremos más saludables,  vitales,  productivos y productivas.

Sugerimos hacer ayunos, cambios en la dieta y  preparados naturales de plantas de propiedades depurativas.   Evitar en lo posible los productos enlatados, conservantes artificiales, las frituras,  colorantes sintéticos,  productos refinados,  exceso de carnes rojas, etc.  Estimular más el uso de alimentos integrales, con alto contenido en vitaminas, minerales y fibras, comer más frutas,  verduras, granos (mejor si están germinados), semillas, consumir más pescados, algas marinas, etc.

Como medidas depurativas más específicas recomendamos los jugos de frutas ricas en vitaminas como el melón,  sandía,  piña, limón. También son excelentes los  jugos de vegetales frescos como el apio,  zanahoria,  pepino,  tayota.

No nos podemos olvidar del ejercicio físico, especialmente en esta época.  La primavera invita al movimiento de  músculos y tendones que deben ser tonificados.  Para una persona que no tiene hábito, este es un momento muy adecuado para iniciarlo. El ejercicio además de la fortaleza física en general, de promover la circulación sanguínea, es un estimulante de la sudoración y por tanto un propiciador del proceso de eliminación de toxinas a través de la piel. 

Finalmente agregamos un ingrediente fundamental: la energía positiva de nuestra mente y nuestro corazón al cuidarnos con esmero y entusiasmo. La relajación mental y el optimismo,  permitirán la apertura y la paz necesarias para este proceso creativo y así entrar en contacto con la primavera!

¿Dónde dejé las llaves?

Abril 2008

Por : Raquelina Luna

Estoy segura que más de una vez nos ha pasado que no sabemos dónde dejamos las llaves, que se nos olvidó si cerramos bien la puerta y que se nos pierden cosas en nuestras propias narices.   No hay que ser ancianos  para que estos hechos se den con frecuencia. Cada día es un motivo de comentarios e incluso bromas entre amigos y cada vez es más frecuente verlo como motivo de consulta en  personas muy jóvenes preocupados por una memoria que empieza a fallar.

Esta situación no comienza siendo un problema de memoria en sí mismo. Generalmente se debe a que con los tantos asuntos simultáneos que manejamos, con los tantos roles y el gran estrés en que cada vez estamos viviendo, nuestra atención disminuye.  El automatismo en que a veces entramos para sobrevivir (ojo, no vivir) nos resta atención a muchos detalles de forma consciente.

Veamos: trata de responder lo más rápido que puedas:  ¿te acuerdas el color de los pantalones que te pusiste ayer?  ¿Qué comiste de desayuno?  ¿ De qué color estaba vestida la secretaria de la última oficina que visitaste? ¿ Y la expresión de los ojos de tu hijo al despedirte? Hay muchos eventos sucediendo y nos perdemos de muchos detalles importantes por no estar atentos/tas, que es lo mismo que no estar en el presente.

Son tantos los estímulos  que tenemos en el día que nuestra mente consciente opta por desconectarse a ratos. La sobrecarga hace que, en buen cibaeño,  no podamos llevar tantos “cartones” a la vez y entonces le damos al botón “automático”.

Cada día son más frecuentes los casos de niños que tienen déficit de atención. Sin embargo son muchos los adultos que no fueron diagnosticados de niños y/o que lo fueron desarrollando por el estilo de vida, el estrés y las sobrecargas. Muchas veces se manifiesta al querer atender los múltiples pendientes juntos, iniciando varias cosas, no concluyendo ninguna.  También,  pasar desordenadamente de una cosa a otra y no centrarse en ninguna en particular. Interrumpir varias veces una misma tarea para hacer otra  y luego olvidarse donde estaba. Tener la necesidad de cambiar porque se pierde la concentración fácilmente, tener que repetir un párrafo varias veces porque no se pudo concentrar bien en el significado de algo que antes era sencillo, contar varias veces lo mismo y terminar exhausto/a del gasto de energía extra que genera este estado de desconcentración.

Probablemente no hay nada que infunda tanto temor como pensar que podríamos perder nuestras facultades mentales. No hay ninguna razón para que esto tenga que suceder si conocemos cómo funciona nuestro cerebro y cómo podemos ejercitarlo, manteniéndolo activo y joven.

Del mismo modo que los diversos músculos del cuerpo trabajan de manera armónica para producir el movimiento físico, nuestros hemisferios cerebrales  trabajan juntos y coordinados para originar una idea o un pensamiento completos.  Nuestras redes neuronales se interconectan y aunque las neuronas no aumentan en número y tampoco se reemplazan, si pueden aumentar sus sinapsis o interconexiones. Ahí radica el secreto.

Hay personas que se mantienen lúcidas y con todas sus facultades e incluso que mejoran con la edad. Las personas que mantienen una actitud flexible y una mente abierta al aprendizaje son aquellas que mejor conservan su capacidad y lucidez mental (Walter Schaie). Por el contrario, las personas dogmáticas, de mentalidad rígida y cerrada sufren un significativo deterioro en su inteligencia, memoria y capacidad de atención mientras envejecen.  Por tanto la primera sugerencia para darle mantenimiento a nuestra mente y evitar el envejecimiento prematuro es mantener una actitud abierta, buscar nuevos conocimientos y aprender de otros formas distintas de pensar a las nuestras.

A continuación otras sugerencias prácticas para mantener la lucidez, la atención y las condiciones mentales siempre jóvenes:

-  Haz cambios: prueba nuevos sabores, otros aromas, cambia las rutas para llegar a los lugares habituales, cambia de lugar los elementos del escritorio, cambia la distribución en tu armario, lee libros diferentes, encuentra nuevas formas de hacer tu trabajo, escribe o cepíllate los dientes con la mano no dominante.  Fuerza tu cerebro a salirse de la rutina de lo conocido.

- Ejercítate: mejora el flujo sanguíneo y por tanto la oxigenación, nutriendo el cerebro, mejorando la memoria y reduciendo el estrés

- Haz rompecabezas, crucigramas, adivinanzas, juegos que impliquen razonamiento, esfuerzo mental. Mejoran el vocabulario y ejercitan las conexiones cerebrales

- Ríe más y más fuerte: libera endorfinas estimulando las sensaciones de bienestar, reduce el estrés y recarga el cerebro.

- No lleves los problemas del trabajo a la casa, aprende a desconectarte.

- Descansa, duerme profundo, cambia de actividad, repara, recupera energía.

- Medita: vacía tu mente, no hagas nada, concéntrate en tu respiración, en sonidos,   

  durante algunos minutos todos los días.

- Ve menos televisión, lee más, practica un pasatiempo.

- Aprende algo nuevo, un nuevo idioma, profundiza en algún tópico de tu interés hasta que seas un experto.

- Vive el presente: el pasado no lo puedes cambiar y el futuro no ha llegado. Enfócate en lo que tienes, si lo dejas pasar se convierte en pasado y ya no hay remedio, perdiste la oportunidad.

Por último, juega, un espíritu juguetón nos mantiene más jóvenes. De nada te servirá hacer crucigramas o leer si se convierten en una obligación y no lo disfrutas.

Disfruta de las pequeñas cosas de la vida, encuentra la belleza que hay en todo. Vive tu vida con pasión, encuentra tu genialidad y tu talento.

La Historia de Vida

Por: Dr. Pablo Koval

En general el paciente con problemas complejos de salud persistentes o recurrentes llega a la consulta tras un largo peregrinar de médico en médico, de estudio en estudio y de tratamiento en tratamiento. Concurre con un paquete de informes de estudios, radiografías, RMNs, TACs, etc.; con manifestaciones secundarias por el uso de analgésicos o de otros fármacos indicados para aliviar sus síntomas; con cirugías fallidas, etc. En definitiva, es común encontrarse con un paciente desconfiado, escéptico y triste y que señala que éste es su "último" intento. No obstante esto, cuando el enfermo siente la proximidad humana, percibe que es considerado como un ente singular,  que se presta atención a su historia particular de vida y que se toman en cuenta hechos “mínimos” que para él o ella son importantes, cambia rápidamente de actitud.

Al entender la enfermedad como un proceso, como una alteración de los circuitos autoorganizativos, como parte del devenir vital; al entender al ser humano como una unidad singular -mente, espíritu y cuerpo- que interactúa con el medio ambiente y con la sociedad, la evaluación clínica que hace la Medicina para la Autoorganización difiere de la forma clásica.

La historia de vida constituye una forma de conocer el proceso que ese paciente singular hizo hasta llegar a desarrollar los problemas de salud por los que consulta. Es la historia de las irritaciones y de las reacciones de su sistema nervioso tanto en lo físico como en lo emocional así como de los cambios que esas alteraciones provocaron en su relación con el medio.  Sólo el conocimiento de la historia y del proceso permite entender por qué, por ejemplo, un enfriamiento puede en diferentes personas pasar inadvertido, causar gripe, neumonía, glomerulonefritis, meningitis o tuberculosis de la rodilla. Muchas veces permite visualizar la sucesión de problemas que fueron recibiendo diferentes diagnósticos y tratamientos impositivos, y lo más importante, con frecuencia permite detectar la irritación o irritaciones causales de dicha sucesión de problemas.

El “motivo de consulta” se entiende simplemente como el objeto visible, como la manifestación del proceso y de ningún modo como la enfermedad en sí. Es frecuente que el enfermo consulte por un agravamiento, intensificación o generalización de un síntoma existente desde mucho tiempo atrás. Sin embargo, también es común que el enfermo no reconozca esa relación temporal porque “nunca fue tan intenso”, “nunca afectó tal o cual nuevo lugar”, etc. Es importante reconocer esa vinculación porque abocándose sólo a lo visible, a lo actual, resulta imposible resolver el problema desde su causa. Las diferentes imágenes radiográficas (cambios articulares, herniación discal, pérdida de calcio óseo, etc.) en general, representan la manifestación actual del proceso iniciado muchos tiempo antes. Lo mismo puede decirse de los estudios de laboratorio. Toda esta información es tenida en cuenta pero con la conciencia clara que representan cuadros aislados de una película que es necesario ver y comprender desde el principio.

Es necesario establecer la vinculación entre el problema que motivó la consulta y la historia de vida de esa persona concatenando temporalmente los hechos. Resulta de sumo interés conocer la historia del enfermo desde su nacimiento hasta el momento de la primera manifestación (aunque ésta sea mínima respecto al problema actual). Es importante reconocer los aspectos emotivos, ambientales o físicos que acompañaron o precedieron al primer acontecimiento vinculado con la situación actual. Muchas veces el paciente la relaciona con una cirugía, un procedimiento odontológico, un embarazo-parto, o una situación afectiva. Estos datos pueden ayudar a encontrar un campo interferente causal. Cuando se trata de hechos emotivos una pregunta interesante, por las respuestas y la utilidad terapéutica es: ”¿en qué parte del cuerpo sintió que le impactara ese acontecimiento?” Por lo común el paciente puede señalarse un área en particular, tiroides, epigastrio, etc. donde una aplicación puede estar indicada. El maltrato, el abuso, puede tener representación física, hay que preguntar al respecto pues pueden detectarse áreas interferentes.

También es necesario buscar las situaciones que han agravado el problema original, por ejemplo, una nueva cirugía, un embarazo, un procedimiento odontológico o un hecho emocional que al sumarse al desequilibrio existente cambian ciertas características del problema. En este caso esa nueva irritación del sistema puede significar otro campo interferente.

Deben conocerse los tratamientos recibidos y las respuestas. Como se señaló, un tratamiento impositivo puede aliviar síntomas durante un tiempo o definitivamente, pero la aparición de una “nueva” enfermedad debe hacer sospechar la existencia de una vinculación entre ambas situaciones. De este modo se va comprendiendo el proceso que llevó a las manifestaciones actuales. Esta información servirá para saber si al aparecer un síntoma diferente tras una aplicación terapéutica facilitadora de la autoorganización éste indica un agravamiento (vicariación progresiva) o es parte del proceso curativo que puede regresar pasando por situaciones del pasado (vicariación regresiva o salto de campo). Conviene hacer un repaso histórico parte por parte: alimentación, digestivo, respiratorio, urinario, sexual, cardíaco, músculo-esquelético, nervioso, odontológico; incluyendo síntomas de disfuncionalidad, infecciones, cirugías, traumatismos, lesiones cortantes, agresiones físicas, abuso, enfermedades en general, familia, trabajo, vivienda. Al indagar más pormenorizadamente, el enfermo recordará hechos quizás intrascendentes para él o ella y que para el conocimiento del proceso de la enfermedad así como para su tratamiento suelen ser de primera importancia.

El Silencio Sanador

Ahora que recién ha comenzado el verano, estación que nos invita a salir, a la expansión, a disfrutar más al aire libre, a compartir la alegría, buena música, una buena compañía, la playa, una buena conversación, te traigo la propuesta de ver la otra cara de la moneda. Te propongo el silencio.

Tal vez no te das cuenta del bullicio interno, porque lo que es costumbre muchas veces se hace invisible o pasa desapercibido por efecto de la adaptación. Puedes darte cuenta del ruido externo, por ejemplo cuando tienes una planta eléctrica encendida a una distancia, que escuchas y que no te resulta estruendosa. Al cabo de un rato te olvidas del ruido y sólo cuando se apaga te percatas del enorme escándalo que estaba haciendo.

Te propongo un experimento: apaga el radio, la televisión, no digas una palabra, no tomes un libro, no uses la computadora, aíslate, quédate en silencio así, sin más. Raro? Inquietante? Claro, vivimos en el desenfreno, llenos de estímulos visuales, auditivos, kinéticos y si no nos detenemos un instante no nos damos cuenta que andamos “llenos”.

Para muchos estar en silencio es no hablar. Para compensar esa “soledad” se enciende el radio y se canta, se enciende la TV o se recurre a la lectura. Sin embargo, estar en silencio no incluye esas escapadas que son las que tenemos más a mano cuando no sabemos estar solos/as. Además ese silencio va más allá del ruido, del sonido que pueda haber en el entorno.

El silencio interno te ayuda a ordenar los pensamientos, sentimientos , te ayuda en la quiertud del cuerpo, la salud física y mental. Cuando se aquietan esos remolinos de tu mente resurge tu propio ser, la reflexión, la intuición. Te pones más perceptivo/a, te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor con más detalle y agudeza, etc.

El silencio nos permite escuchar al otro, a la naturaleza, a nosotros mismos/as. Disfrutamos del presente, alimentamos el espíritu. El silencio interior es diferente de la oración a la vez que complementario. Al orar “hablamos” con Dios, le agradecemos, le pedimos, de acuerdo con nuestra forma de vincularnos con lo espiritual. En esta práctica nos vaciamos de las palabras, de los contenidos mentales y sencillamente vibramos y dejamos que las respuestas lleguen a nuestro corazón sin la intermediación de las palabras. Se trata de ese “vaciarnos” del que hablaba Santa Teresa de Jesús y acceder al “palacio que está dentro de nosotros…. trono de grandísimo precio que es nuestro corazón”.

Hay momentos que no son exactamente de quietud física y que podemos aprovechar para hacer silencio consciente : al manejar, al ducharnos, al barrer, caminar, acomodar la casa, etc. Son momentos válidos para desintoxicarnos de la palabra, del sonido de afuera y del ruido permanente en que vivimos por dentro.
Quiero resaltar que la propuesta no tiene nada que ver con el aislamiento y con el dejar de compartir con el mundo y los demás. Al contrario, se trata de que estemos más en el presente en todo lo que hagamos, en cada instante, en cada oportunidad de estar con otros y en nuestra propia soledad. Se trata de que rescatemos la posibilidad de entrar en contacto con esa sabiduría interior, con la opción de hacer una pausa para retomarnos y tener respuestas más conscientes y armoniosas con los demás.

Si crecemos en Silencio Interior, crecemos en armonía, equilibrio, serenidad, asertividad, claridad interna y esto va a notarse en el exterior a través de actos más sabios, justos y conscientes. El silencio se convierte en el equilibrio, en la otra polaridad que necesitamos para expresar lo valioso, lo que sí vale la pena, lo aclarador.
En ese silencio, reposado, calmado y encauzado, fortalecemos nuestra capacidad de callar, de escuchar, de recogernos y de hablar en el momento oportuno, con el corazón. Es muy útil para reponer fuerzas, energías, para encontrarnos con nosotros mismos, para conocernos mejor y más profundamente. Como dice Juanes una de sus canciones, “necesito el silencio para poder encontrar mi propia voz y mi verdad. Y al final de la oscuridad, no me siento solo porque sé que estás conmigo” (tema, No creo en el jamás).

También despierta nuestro artista interior, estimula nuestra creatividad. Los grandes genios del arte, los grandes hombres y mujeres de ciencia, despliegan en su interior grandes momentos de silencio y de ahí salen sus obras. El silencio es creador, fecundo, productivo, convierte al ser humano en canal de la gran fuerza creadora. Abrirnos al silencio consciente es abrirnos a un universo total e ilimitado de posibilidades.

Esos momentos de silencio son el mejor vehículo para hacer el viaje al interior , hacia el corazón y reconocer su voz. Es una oportunidad maravillosa para empezar a entrar en contacto con ese ser único y maravilloso que eres y encontrar allí los tesoros de tu alma.

Buen viaje!

El Agua, nuestro mejor aliado en la Salud

Sabes cuanta agua tomas durante el día? Tienes idea de si estás bien hidratado/a? Pues resulta que según un estudio reciente el 90% de las personas andamos deshidratadas (Mayo Clinic, 2004).  Y es que tener sed no necesariamente es el mejor indicador de la deshidratación.   Cuando nos sentimos sedientos/as, es, en la mayoría de los casos,  cuando ya andamos muy por debajo de las condiciones mínimas en las que nuestros tejidos funcionan adecuadamente según el equilibrio de agua del mismo.

El mayor componente de nuestro cuerpo es agua y esta es esencial para que todo nuestro sistema esté equilibrado y gocemos de buena salud. También para que nuestra piel luzca hermosa y luminosa. Entre otras bondades, el  agua nos ayuda mantener el peso saludable, mejora la claridad mental, hidrata los tejidos (ojos, boca, nariz, mucosas..), regula la temperatura del cuerpo, mantiene el sistema digestivo,  previene el  estreñimiento, desecha  impurezas,  contribuye en  la absorción de minerales, vitaminas y nutrientes, también ayuda a llevar nutrición y  oxígeno a las células y claro,  mejora la condición general de la piel.

Al hablar de agua con relación a la piel debemos diferenciar la hidratación y la humectación.  La primera es el agua que aporta la sangre a la piel, junto al oxígeno y demás nutrientes.  En cambio, la humectación se refiere a la humedad que la piel toma del medio externo, de forma natural o artificial al usarse diversos productos elaborados en base de agua. Hoy en día existen excelentes productos para la humectación con aloe, aceites vegetales, ácido láctico, ácido glicólico, úrea, en forma de geles, emulsiones, cremas, etc. Todos estos indicados por el profesional calificado son ideales.  Sin embargo ahora vamos a hacer énfasis en la hidratación y todo lo que podemos lograr sencillamente tomando más agua

Y justamente, cuando hablamos de hidratación de inmediato pensamos en tomar agua, lo cual es excelente y  está incluido, por supuesto. Sin embargo también debemos pensar en el  balance de nuestra nutrición con la cantidad de minerales, la variedad de frutas, verduras que también contribuyen al equilibrio hídrico del organismo.

Una dieta balanceada, que incluya gran variedad de alimentos y una buena dosis de agua, es por lo general, suficiente para mantener la hidratación corporal y cutánea. Se recomienda consumir 2/3 de onzas por libra de peso corporal. Por ejemplo, una persona que pesa 160 libras debe consumir unas 106 onzas. También, en base a otro cálculo, se recomienda a un hombre de constitución media consumir unos 3.7 litros de agua y a una mujer unos 2.7 litros, bajo condiciones normales, sin incluir la ingesta adicional por ejercicio físico o transpiración excesiva u otras condiciones que aumenten las pérdidas líquidas.

Nuestro nivel de hidratación corporal depende del equilibrio entre el agua que ingerimos, la que se queda en nuestro organismo y las pérdidas que tenemos por las diferentes vías de salida, especialmente por evaporación.  Por eso hay que tomar en cuenta no sólo la cantidad que consumimos sino los factores fisiológicos y ambientales, además de la actividad.  Entre esos factores  adicionales que debemos considarar están el aire acondicionado, la calefacción, el sol, frío, viento, estrés, las infecciones, calor, sudoración , etc.

Esa es la clave de la vitalidad, además de la luminosidad y belleza de la piel.  La reserva de agua que tiene la dermis y la epidermis constituye el 20% del agua de todo el cuerpo y se pierde fácilmente con las agresiones externas. El equilibrio corporal y dérmico están constantemente amenazados por lo que debemos estar pendientes a nuestras necesidades habituales y las añadidas según el momento y lugar,  manteniendo un  suministro constante.

Nuestra piel cuenta, de forma natural, con un mecanismo de hidratación que regula y protege nuestro cuerpo de las condiciones externas y posibles agresiones cotidianas que mencionamos.  Sin embargo esta capacidad autorreguladora del organismo para hidratar la dermis, se  altera o resulta insuficiente con los estímulos excesivos.  Cuando esta regulación desaparece o disminuye, la piel  pierde su elasticidad, se torna más áspera, tirante y frágil.

Hidratar nuestro cuerpo no sólo es necesario cuando somos conscientes de que lo hemos sometido a un abuso ( como una exposición prolongada al sol).  Es un error esperar a que los efectos de la deshidratación sean visibles  o sensibles,  porque estaremos necesitados de agua mucho antes de tener sed y mucho antes aún de que los efectos sean apreciables con la vista. 

Recordemos todo el tiempo que somos eminentemente agua, nuestras células contienen agua y viven en el agua. Necesitamos agua para funcionar a plena capacidad, entonces qué esperamos para abastecernos continuamente y hacer del agua nuestro mejor aliado de salud?

Dra Raquelina Luna

Enviado el 21 de enero del 2008  a una revista de cuidado de la Piel

Dra. Ma Consuelo Yunén

Las Tres “Rs” de la Medicina Biológica

El cuerpo humano tiene una sabiduría especial en su diseño. Tiene sus propios mecanismos de control, cuenta con sistemas de información y retroalimentación inteligentes que lo autoregulan de manera natural y espontánea. Estos mecanismos son de reactivación, renovación, equilibrio, adaptación y eliminación. Con el paso del tiempo, el deterioro normal y con los cambios externos, ese mecanismo puede empezar a funcionar con menos eficiencia. Muchas veces se queda como una deficiencia en el funcionamiento general o de algún órgano y otras evoluciona hasta convertirse en una enfermedad.
Los eventos que más frecuentemente se indentifican como causa de deterioro del sistema son el estrés, la alimentación inadecuada, la contaminación ambiental (sustancias, desechos, ruidos, polución), la falta de descanso, el sedentarismo, los conflictos no resueltos, los traumas físicos o mentales etc., la mayoría relacionados con el estilo de vida.
Por supuesto que lo ideal sería, que pudiésemos controlar las variables que dependen de nosotros y llevar una buena alimentación, descansar bien, hacer ejercicio físico y deportes, hidratarnos adecuadamente, manejar el estrés, etc. Esto nos lleva a pensar en la importancia de la prevención. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que todavía el tema de la prevención es muy limitado en la visión general y que el organismo tiende a desbalancearse cada vez a más temprana edad, generando disfunciones. Una vez instalado un proceso de cambio degenerativo o de disfunción orgánica ya hay que actuar.
Este conocimiento es especialmente útil en el tratamiento de las enfermedades crónicas (osea, enfermedades de larga evolución y de instalación lenta) y las degenerativas. Desde este punto de vista la idea es estimular para que el organismo se autoregule y colabore desde sus propias potencialidades curativas. Ayudarlo con el mínimo de invasión, con el mínimo de fármacos, por lo que se propone un abordaje con 3 acciones fudamentales: revisar, remover, reparar.
Estas acciones constuyen los tres pilares fudamentales tanto para revertir las condiciones degenerativas como para desarrollar la tarea de prevención.

Revisar: significa identificar la situación, conocer el cuerpo, la forma de reaccionar, las fortalezas y debilidades. Responsabilizarse cada uno con el reconocimiento de su oganismo y estar al día en los chequeos periódicos por parte de un profesional de la salud calificado, de acuerdo con la edad y estado de salud.

Remover: es limpiar, desintoxicar. Se inicia con la limpieza y la restauración de la función del tracto gastrointestinal como primer paso. Luego se activa el sistema desintoxicante del hígado y por último se depuran las toxinas depositadas en los tejidos y células. En definitiva, se estimulan todos los sistemas y procesos orgánicos de eliminación lo cual es necesario al trabajar cualquier condición degenerativa.
Muchas veces solo con esta parte de desintoxicación ya la persona presenta una mejoría de sus síntomas.

Reparar: significa reemplazar o incrementar con los nutrientes necesarios más la adecuación calórica y aporte de fibras. Mantiene la desintoxicación del sistema con el uso de antioxidantes y suplementos nutricionales. Repone esos elementos faltantes o insuficientes permitiendo al organismo ejercer plenamente su función. En esta etapa a la vez se fortalece el propio sistema de desintoxicación y colabora con los procesos digestivos, con lo cual se crea un circuito positivo de influencia lo que mantiene la fortaleza del sitema

Se recomiendan estos 3 pasos a toda persona que esté buscando cambios en su salud y desee ayudar a su organismo a revertir las condiciones degenerativas, no importando cuales sean estas o simplemente desee disminuir el proceso de envejecimiento y prevenir.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Salud en Otoño

Por: Raquelina Luna Calvo

Por los movimientos del planeta Tierra, el año está dividido en cuatro estaciones, de acuerdo a la posición con respecto al Sol. Ahora le toca al otoño el cual de manera oficial entra en el hemisferio norte alrededor del 21 y 22 de septiembre y en el hemisferio sur en esos mismos días, en el mes de marzo. Se corresponde, al igual que la primavera, a un equinoccio, palabra del latín que significa que la duración del día es igual al de la noche. A partir de ahora la luz del día irá en descenso y las noches se harán más largas hasta culminar en el solsticio de invierno, alrededor del 21 de diciembre.

En el modelo que propone la Medicina Tradicional China (MTC) en su mayor simplicidad nos habla de mantener equilibrados los elementos ying y yang, los mundos interiores y los exteriores, los órganos y las vísceras, las energías ascendentes y descendentes, etc, adaptándonos a los cambios de las estaciones y así mantener la salud.

El clásico de MTC, el Nei Ching (libro más antiguo conocido) ya menciona que en la alta antigüedad, cuando la gente no vivía según las leyes de la naturaleza sucumbía a la enfermedad y vivía la mitad de sus 120 años. En sistemas de salud de otras tradiciones antiguas hay enfoques en común. Recogemos de la India un versículo védico que habla de la inteligencia interior del cuerpo como el “genio último y supremo de la naturaleza que refleja la sabiduría del cosmos”.�
Estos sistemas en general se enfocan en el trabajo preventivo que debemos hacer siguiendo las pautas que la naturaleza nos da en cada cambio.

El cambio, en definitiva es una constante inherente a la vida y la sugerencia para mantener la salud es la adaptación consciente e inteligente. Ganar el control de los climas internos (emociones, pensamientos, biología) y permanecer protegidos de los externos. Mantener un equilibrio entre las actividades hacia afuera y las actividades regulares dirigidas hacia adentro. Desde ese punto de vista, cada estación sugiere una forma de alimentarnos, una herbologia, ejercicios, prácticas cotidianas dirigidas a estimular esa fuerza vital de cada ser y mantenerla en la fluencia equilibrada.

En el otoño frecuentemente se registran cambios de temperatura, vientos que resultan en la caída de las hojas y el polen de las plantas, se generan lluvias y encharcamiento. Durante el otoño, las hojas de los árboles caducos cambian y su color verde se tornan un tanto amarillo y marrón , hasta que se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza. La temperatura comienza a descender.

En la teoría china de los 5 reinos, el otoño está relacionado con el metal, representado en las sales y minerales de la tierra, cuya función es crear estructura y comunicación. Es semejante a la energía del aire en otras culturas, ambas se expresan en los trabajos interiores, las actividades de la mente y el desarrollo de las ideas, la escritura y el habla. El elemento metal se relaciona con muchos otros aspectos externos e internos, como la dirección oeste, el color blanco, el pulmón e intestino grueso como órganos, el recuerdo, la melancolía, la nostalgia, la pena; así mismo la nariz como órgano sensorial y el olfato como sentido; el sabor relacionado es el picante y especiado; el líquido corporal es la mucosidad y su clima es el seco. También se relaciona con la piel que actúa como tercer pulmón al ser la capa exterior que se halla en contacto con el aire. Los aspectos relacionados con carencia o exceso producen daño a la energía del metal en nuestro organismo.

Un ejemplo del desequilibrio del metal en el organismo es la nariz mucosa, congestión de los senos nasales, tos, la incidencia de catarros o irritaciones en el tracto respiratorio. También los problemas de tránsito intestinal, ya sea por estreñimiento (estancamiento) o por diarreas.
A nivel simbólico, la tos resiste a todo lo indeseable y trata de expulsarlo: comunicación, emociones o un cambio no deseado. También los hábitos intestinales pueden ser el reflejo de la actitud ante el cambio; por ejemplo, retener la materia fecal hasta el punto de sentir dolor o dejar salir libremente los desperdicios. La “retención” no sólo se produce en el recto sino en todo el cuerpo, lo que implica tirantez muscular, tensión mental y otras restricciones de las funciones corporales.

Tanto en la medicina china como en la occidental se relacionan muchos problemas pulmonares con los cutáneos. Asma, eccemas, erupciones, asociadas a catarros, infecciones pulmonares, etc. Enfermedades respiratorias, de la piel o de los intestinos tienden a brotar y empeorar en esta época que justamente es la ideal para fortalecerlos, en especial cuando existe un historial de debilidades en esas áreas.

Los pulmones y el intestino grueso son dos zonas que se benefician de permanecer limpias para su función adecuada. Una dieta abundante en alimentos naturales, frutas frescas de la temporada, verduras crudas o ligeramente vaporizadas, cereales integrales con mucha fibra y abundantes líquidos, en especial agua, ayuda a una buena eliminación y a mantener el buen tono intestinal. Igualmente es fundamental procurar que nuestras vías respiratorias permanezcan libres, respirar aire fresco y puro frecuentemente, observar detenidamente esta función corporal y propiciar su mejoría a través de ejercicios respiratorios especiales aunados al ejercicio físico en sí mismo.

El otoño es una estación excelente para revisar lo que no nos sirve, viejos hábitos, pensamientos caducos, aspectos estancados, objetos acumulados, etc. Paralelamente es positivo hacer desintoxicación a base de jugos tanto de frutas como de verduras, sopas depurativas y agua en abundancia, lo cual proveerá de mayor energía y estímulo de las defensas generales. Se recomienda combinarlo con irrigaciones del colon (colónicos), práctica muy antigua de limpieza intestinal. Además aprovechar para exfoliar la piel para eliminar la piel muerta y estimular la limpieza de toxinas. Adicional a los ejercicios físicos que favorecen la sudoración y la tonificación general, la práctica por excelencia en tiempo de otoño es la meditación, herramienta formidable para equilibrar nuestra mente, centrar nuestra atención, relajarnos y conectarnos con nuestro ser interno, la intuición y la sabiduría propia de cada uno/a.

Reserva un pequeño espacio cada día durante el otoño para estar en soledad y quietud, libre de interrupciones, en verdadero silencio, sin pensar en nada, sin leer, sin escuchar…solo respirando y siendo.

Un Soplo de Aire Fresco

Por: Raquelina Luna Calvo

El humo de mi propia respiración,
Ecos, ondulaciones, zumbidos de susurros,
Raíz de amor, hilo de seda, soporte y parra,
Mi espiración y mi inspiración,
El latido de mi corazón,
El paso de la sangre y el aire por mis pulmones…

Tomo prestado el título del poema de Walt Whitman para este artículo sobre la Respiración, que ha sido motivo de inspiración sublime para muchos poetas y escritores de todos los tiempos. Estas palabras, inspirar y espirar sugieren un proceso de vida y muerte y eso es realmente la respiración, desde la primera inspiración al llegar a la tierra a la última espiración cuando se sale de ella. Los budistas consideran que cada inspiración da nueva vida y cada espiración un poco de muerte.

Es interesante analizar el doble significado de la palabra inspiración que por un lado alude al acto de inhalar aire y entrarlo a los pulmones y por otro significa la creatividad y la llegada “de las musas” en una expresión artística.

Definitivamente, el tema de la respiración no es ajeno a ningún ser humano, por el contrario, no podríamos prescindir de ella aunque fuese por un tiempo muy breve. Como se da a través de un mecanismo inconsciente donde participa nuestro sistema nervioso autónomo, generalmente respiramos sin darnos cuenta. La mayoría de los seres humanos sólo se percata de la respiración cuando algo no anda bien, si hay dificultades, por lo que la mayor parte del tiempo es una de esas funciones del cuerpo que se dan en automático.

Un ser humano normal, en estado de reposo, respira un promedio de 12 a 15 veces por minuto. En un estado de relajación profunda esa tasa disminuye y con el ejercicio, el nerviosismo o cualquier otro incremento de la necesidad de oxígeno, la frecuencia respiratoria aumenta. La respiración influye en todo el funcionamiento del organismo, en la circulación de la sangre, en el hígado, el páncreas, los huesos, el tracto intestinal, los músculos, el corazón, en fin, en toda la economía corporal. Gracias a la respiración podemos activar la circulación sanguínea, linfática y nerviosa, aumentando la vitalidad no sólo por el aporte nutricional del aire respirado sino por la eliminación de desechos que se produce con la salida del aire.

Los pulmones, al realizar la función esencial de la respiración, intercambian oxígeno y dióxido de carbono a través de los capilares pulmonares, punto de encuentro del aire y la sangre. Tomamos oxígeno y eliminamos dióxido de carbono. Como complementos ecológicos, las plantas hacen lo opuesto, cuando hay luz del día y gracias al proceso de fotosíntesis respiran CO2 y expelen O2. La respiración pulmonar es sólo la respiración externa del cuerpo. La respiración interna se produce cuando cada célula toma el oxígeno que transporta la corriente sanguínea y saca dióxido de carbono que es llevado a los pulmones por la sangre.
Desde el punto de vista funcional existe una respiración limpiadora y otra energizante. Ambas formas las utilizamos a lo largo del día aunque no le prestemos mucha atención. Un suspiro, como ejemplo de limpiadora, consiste en una inspiración rápida y una expiración larga y forzada. El bostezo, en cambio, es un ejemplo de respiración energizante que consiste en una inspiración larga, lenta y profunda, levemente retenida, seguida de una exhalación relativamente corta.

Las emociones influyen en la respiración y a la inversa, la respiración tiene influencia en los estados emocionales. Así como los estados emocionales alteran la respiración, nosotros, a través de la respiración consciente y dirigida, podemos afectar positivamente nuestro cuerpo y nuestro estado de ánimo. Wilhelm Reich, un gran estudioso de este tema, afirma que se pueden modificar los estados emocionales y físicos sólo con cambiar la pauta respiratoria.

Es muy importante que aprendamos a respirar correctamente para aumentar nuestra vitalidad, potenciar nuestras capacidades orgánicas y para controlarnos y recuperar nuestra calma en situaciones particulares. Si aprendemos a respirar usando el máximo de nuestro potencial inspiratorio, con una respiración diafragmática profunda, podemos incrementar notablemente el rendimiento respiratorio, con lo cual se disminuye el número de respiraciones por minuto, y a la vez se ahorra esfuerzo al corazón y se conserva la energía vital. Se produce además un incremento importante de la circulación sanguínea llevando mayor aporte al organismo y se mejoran los ciclos rítmicos del cuerpo.

Varias culturas antiguas coinciden en considerar la nutrición obtenida por medio de la respiración tan importante para la salud y la longevidad como la obtenida por los alimentos. Así como se necesita una alimentación adecuada para tener energía y salud, el buen aire y la respiración profunda son de gran importancia para la vida y el bienestar.
Finalizo con una frase de Elizabeth Barrett: “Más vive la vida quien más aire respira”.

Revisa, celebra, proponte terminando e iniciando un año más

Por Raquelina Luna Calvo

Ciertas fechas del año se constituyen en invitaciones casi obligadas a hacer revisiones. Cerca de nuestro cumpleaños o día del santo, en una fecha que marque nuestra vida de manera importante y en la que celebremos algún aniversario y claro, al finalizar o iniciar un año. Ahora en diciembre, por ejemplo, ante el inminente final del año tiene sentido tomarnos un espacio en medio de las fiestas para autoevaluarnos, sacar balances y sobretodo permitirnos seguir mirando hacia adelante.

La clave es la auto observación, salir del automático en que a veces podemos andar sin darnos cuenta de qué pasa dentro, sin detenernos a sentir o a evaluar lo que pensamos o sentimos porque la prisa es muy grande y el exterior nos engancha. Muchas veces no podemos ver lo que pasa, ni siquiera nos damos cuenta que lo estamos creando con nuestra conducta, nuestra actitud y hábitos. Para salir del automático hay que detenerse, “parar la máquina” que nos atrapa en el “deber” y darnos la oportunidad de “ser” un poco, entrar en silencio de afuera y dedicar tiempo a escucharnos.

Estoy de acuerdo en que a veces esa escucha no es tan fácil, que tenemos que adiestrarnos poco a poco y que de repente podríamos volver a engancharnos en otros pensamientos y actividades.
Para iniciar, quiero compartirte una forma que me ha dado resultados y que de repente podría ayudar a conectarnos al menos con otra mirada. Consiste en cuestionarte. Te voy a listar una serie de preguntas que han sido clave y fundamentales en mis propuestas de cambio y a las que puedes añadir las tuyas. Te sugiero que las escribas también, el efecto es diferente:
¿Quién soy yo realmente, más allá de lo que me pasa?
¿Cuáles son las cosas que me hacen sentir más vivo/a?
¿Sé cual es mi misión de vida?
¿Qué es lo que despierta en mi verdadera pasión y pone a funcionar mi motorcito?
¿Estoy realmente comprometido/a con mi objetivo y mi misión ?
¿Qué conductas o hábitos me separan de mi objetivo?
¿Qué conductas o hábitos me acercan?
¿Qué me gustaría cambiar ? ¿Qué me gustaría mantener y estimular ?
En caso de que esto lo tengas identificado desde antes, una buena pregunta podría ser :
¿Qué me ha impedido ese cambio? , ¿miedo?, ¿inseguridad?
Otras podrían ser:
¿Cuál es el proyecto al que no le estoy dando suficiente tiempo?
¿Con qué recursos internos o externos no estoy conectado/a?
¿A quién le podría pedir ayuda?
¿De qué soy capaz cuando la vida me desafía?

Te advierto que lo más importante es el cambio de mirada. No te engañes y trata de ver más allá. Incluso puedes pedirle a alguien cercano en quien confíes que te ayude en alguna retroalimentación. De ser necesario, busca ayuda cuando encuentres algún tema repetitivo y que no logras ver claramente, hay profesionales excelentes y válidos que pueden acompañarte en tus propuestas y necesidades de cambio de acuerdo al área de que se trate. Recuerda que a veces tenemos puntos ciegos porque estamos envueltos en la situación y desde fuera otro puede ver lo que nosotros no podemos. Claro, en este caso hay que estar abiertos a que nos digan cosas que a veces no nos gustan o nos hieren el amor propio. Cuando esto ocurre las posibilidades de cambio se neutralizan o minimizan pues hace falta abrirnos a otras perspectivas y reconocer para cambiar.

A donde quiero llevarte es a que no se valen las excusas ni las justificaciones, llega un momento en que es bueno decirnos “Ya basta”!

Muchas veces estas evaluaciones nos hacen terminar con el ánimo bajo. Cuando esto ocurre es porque generalmente nos enfocamos en todo lo que nos falta por hacer y en las propuestas inconclusas de nuestra vida. Por mucho que nos falte, algo hemos logrado y hecho, asií que te propongo que empieces por mirar todo lo logrado, todo lo que has hecho bien y teniendo el resultado que sea, estás consciente de que has puesto lo mejor de ti, has hecho cambios, en definitiva te has esforzado. Así tomas en cuenta ambas polaridades, las dos son válidas y necesarias.

Te invito entonces a que inicies celebrando cada uno de los logros del año, lo que has podido concluir y lo que tienes en proceso, felicítate a ti mismo/a por cada pequeño o gran logro. Luego, formula tus propuestas para hacer en el año próximo, qué quieres incorporar a tu vida, cómo vas a hacerlo diferente. Abre tu corazón, tus brazos y mira la vida de frente.

¡Feliz final e inicio de año, todo lo mejor!

Hacia una cultura de autocuidado

Cada día vamos creciendo en consciencia y vamos ampliando nuestra forma de percibirnos y de conectarnos con nosotros/as mismos/as.
Buscar ayuda? Si es en el ámbito psicológico es “no estoy loco” , si es en el ámbito físico es “no me duele nada”. Pues me alegra ver que cada día esos conceptos van cambiando y cada vez hay más seres humanos ocupados en su propio cuidado. Sin embargo todavía prevalece el viejo paradigma y por eso traemos este tema.

Muchas veces en la consulta, conversando con los pacientes les pongo el ejemplo de cómo prevalece la cultura del cuidar fuera: nuestros carros, nuestros equipos de trabajo, los aparatos que usamos, etc. Los famosos “mantenimientos” periódicos los respetamos como una manera de prevenir fallos inesperados e incluso más costosos. Eso está muy bien y es prevención. Sin embargo tenemos menos cultura de “mantenimiento” y prevención personal y de compromiso con llevar un estilo de vida saludable que nos lleve a la calidad.

La gran mayoría busca ayuda cuando está enfermo, cuando ya no puede más con una situación y está en el límite. Tengo un amigo médico que dice que a lo más que muchos llegan en términos de cuidados es a “mantener la carrocería”, es decir mucho tratamiento estético y poco para el “motor”.

Nuestra propuesta es justamente cambiar este enfoque y crear cada vez mayor consciencia en la necesidad del autocuidado haciendo que ampliemos la cantidad de personas comprometidas consigo mismas, que previenen, que viven más plenas, más felices y más sanas en todo el sentido.

Hablar de calidad de vida, que es un término muy amplio nos entra en un punto muy subjetivo pues depende mucho de la personalidad, de las expectativas del individuo, de su sistema de creencias y valores, del medio donde vive, de sus normas, inquietudes, oportunidades. Según la OMS se trata de un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por la salud física del sujeto, su estado psicológico, su nivel de independencia, sus relaciones sociales, así como su relación con los elementos esenciales de su entorno.
Sin embargo, si enmarcamos la calidad dentro del concepto de salud podríamos encontrar un paralelismo entre ambas: tener calidad es tener salud lo que implicaría a su vez tener un estilo de vida especial. Estar saludable implica tener el cuerpo, la mente, las emociones y lo espiritual en un estado armónico y estos aspectos se constituyen en la pieza más importante que nos lleva a la felicidad. Sin salud el resto pierde importancia y fuerza.

Cuidarnos y dar el primer paso hacia un estilo de vida saludable, nos invita entonces a revisar y reflexionar en diferentes los aspectos que mencionamos:
. A nivel Físico: nuestro cuerpo, la alimentación, el peso, balance de ejercicio físico, aseo personal, espacio habitacional, entorno, sueño, tiempo de descanso, respiración, abuso de medicamentos, niveles de estrés físico, niveles de vitalidad, cansancio, etc.
-A nivel Emocional: vínculos con los padres y hermanos, vínculo con la pareja, los hijos, los amigos, compañeros de trabajo, emociones exageradas, dependencias, carencias, insatisfacciones, autoestima, identidad y pertenencia, capacidad de decidir, capacidad de dar y recibir afecto, niveles de estrés emocional etc
- A nivel Mental: sentido de la vida, tipo de pensamientos, coherencia, capacidad de concentración. Ocupación de tiempo libre y disfrute del ocio.
- A nivel Espiritual: conexión con un sentido trascendente independientemente de la religión que cada uno elija.

Aunque hay muchos aspectos en común a tomar en cuenta, sin embargo cada ser humano debe encontrar cómo los prioriza y como los ajusta a su realidad y estilo.

La revisión honesta y comprometida puede llevar iniciar una serie de cambios que nos sacan de nuestra zona de confort y a indagar más profundamente, informarnos más. Muchas veces esa investigación nos puede hacer buscar ayuda de profesionales que nos permitan poner en panorámica aspectos que no están claros aunque no estemos necesariamente en crisis. Y justamente a eso llamamos prevenir.

En el área de prevención la Medicina Complementaria tiene mucho que ofrecer tanto en lo físico como el aspecto emocional. Les menciono sólo alguno de esos recursos: Acupuntura, Terapia Floral, Nutrición Ortomolecular, Masajes energéticos, Masajes corporales, Geoterapia, Aromaterapia, Reflexología etc.

Este tema es muy amplio, imposible de desarrollar en un artículo. Si provoca necesidad de saber más, de buscar respuestas más profundas, hemos cumplido con el objetivo pues al fin de cuentas encontrar el equilibrio del cuidado personal es una responsabilidad individual.
Termino con una cita de uno de los textos de Medicina Tradicional China más antiguos, el SoWen, Libro 1: “El Emperador Amarillo preguntó al profesor celestial: He oído que la gente de los tiempos antiguos vivia durante 120 años sin debilidad. “Los antiguos, que conocían la manera adecuada de vivir, siguieron el modelo del Yin y del Yang, que es el modelo permanente del Cielo y la Tierra, permanecieron en armonía con los símbolos numéricos que son los grandes principios de la vida humana, comieron y bebieron con moderación, vivieron su vida diaria siguiendo un modelo ordenado sin excesos ni abusos. Por este motivo, sus mentes y sus cuerpos permanecieron en perfecta armonía entre ellos y consecuentemente, pudieron vivir entera la duración natural de su vida y morir a la edad de más de 120 años”

Publicado por la Revista Reflejos, Santiago RD, Julio 2009

Lunavital

Calle 13 #14, Los Jardínes Metropolitanos. Santiago,
República Dominicana.
Tel.: 809-583-5667
Tel.: 809-724-0615
lunavital.info@gmail.com
info@lunavital.com
http://lunavital.com