La Acupuntura

Por: Raquelina Luna

En el artículo anterior definimos las medicinas naturales, alternativas, complementarias e integrativas como una forma de aclarar todos estos términos que usamos comúnmente al referirnos a estas variantes médicas no convencionales y que cada día van ganando espacio y crédito en la población como una elección terapéutica.

A partir de este iniciaremos una serie de artículos dedicados a definir y aclarar los conceptos básicos alrededor de las opciones más frecuentemente usadas y le daremos la primicia a la Acupuntura.  Intentaremos  responder las preguntas  que regularmente  surgen de forma espontánea entre los pacientes e interesados de  esta forma terapéutica.

La Acupuntura es parte de las artes sanadoras de la  Medicina Tradicional China, forma milenaria de restablecer el equilibrio del ser humano.  En su origen fue usada como un recurso eminentemente preventivo de los desequilibrios que hoy llamamos enfermedades.  Aunque sigue dándonos la oportunidad de prevenir, se usa más comunmente como curativo, para tratar dolencias y enfermedades ya instaladas.

En Occidente la Acupuntura es la forma terapéutica más conocida dentro de la Medicina Tradicional China.  Técnicamente,  consiste en la inserción de agujas muy finas en los resonadores o puntos energéticos del cuerpo para estimular los órganos internos y buscar un balance o equilibrio.

El ser humano es un ser energético, cargado de una energía de Vida que en la antigüedad se llamó soplo, Qi (se pronuncia Chi).   Como consecuencia de la forma de vida, las emociones, las agresiones, las actitudes, la contaminación ambiental (radiación, polución, etc,), los cambios de temperatura, la alimentación etc, es decir por la influencia de factores externos e internos, este sistema de  flujos de  energía se desequilibra y por tanto aparece la  enfermedad.

Con la acupuntura, que es una medicina energética, se estimulan los diferentes resonadores o puntos pertenecientes a su vez a canales que suplen a los diferentes órganos. El estímulo,   tiene como objetivo equilibrar la energía general y la específica de dichos órganos, devolviendo el balance entre las energías complementarias (inn y yang) lo cual retorna la salud.  La elección de los puntos que serán estimulados por el terapeuta acupunturista en cada caso y que se constituye en el tratamiento, se determina a través de una historia clínica, la revisión física, la observación de la tez, la lengua y los pulsos.  Esto hace que los tratamientos sean muy dinámicos e individuales.

 El estímulo se hace, más popularmente con las agujas finas, ya mencionadas, también con calor dirigido a los puntos (moxibustión ) con un puro de artemisa, con masaje o con ventosas.  Una sesión de acupuntura puede durar de 12 a 30 minutos, según la estación, la edad  o la necesidad de estímulo.  Es muy difícil decir anticipadamente cuantas sesiones serán necesarias, pues cada organismo es diferente, reacciona distinto, por lo que el tiempo estará determinado por el seguimiento y la evolución del paciente.  En esto último también influye el tiempo que tiene la enfermedad o el padecimiento de instalado.

 La Acupuntura ha sido aceptada por la Organización Mundial de la salud. Ha ido penetrando en occidente y casi podemos contar con ella en la mayoría de los países, además de la inclusión de la misma dentro del pensun general de muchas escuelas de medicina convencional y además en algunas se ofrece como carrera o post grado. Desde el 1997 fue reclacificada por la FDA (Organismo regulador de drogas y alimentos de los Estados Unidos) y considerada como recurso médico seguro y estima que cada año los norteamericanos realizan de 9 a 12 millones de visitas a los médicos acupunturistas.  

Aunque la OMS tiene un listado de unas 40 enfermedades que pueden ayudarse con la acupuntura ( dolores en general, de cualquier etiología, los problemas respiratorios, gástricos, alergias, osteoartritis, vértigos, adicciones, desórdenes menstruales, fibromialgia,  estrés, etc.  ),  si hemos dicho que la enfermedad es un desbalance de energía y que la acupuntura restablece el equilibrio energético, en realidad todos los padecimientos pueden encontrar una respuesta terapéutica y ser abordados con este método.  Esto no quiere decir que la acupuntura sea una panacea, que sea infalible, ni que sea lo mejor para todo.

Existe una variante que es la Aurículopuntura que es el estímulo  de la oreja con fines terapéuticos.  En los últimos tiempos esta forma ha ganado popularidad en nuestro país como recurso de ayuda a los procesos de adelgazamiento, sin embargo es importante aclarar que el alcance de esta modalidad es mucho más amplio y puede ser usado además en control del dolor y otros desbalances funcionales.

Este método puede usarse para tratar personas de todas las edades,  bebés,  niños  e incluso existe la acupuntura veterinaria dirigida a equilibrar los animales.  No existen contraindicaciones, excepto algunas en  las embarazadas, que sí pueden tratarse siguiendo ciertas precauciones que son del conocimiento de un terapeuta calificado.  Puede usarse sola o en conjunto con otras terapias complementarias o convencionales.

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