Las Constelaciones Familiares

La primera vez que escuché el nombre de esta terapia “constelaciones familiares”   me vinieron a la cabeza imágenes de cielos como hace tiempo no vemos en la ciudad, cargados de estrellas;  de esas  noches de luna nueva en el campo en casa de mi abuela, con un firmamento lleno de puntos luminosos de diferentes intensidades en el que  era difícil  adivinar las formas.  Además, qué sensación tan especial la de esa analogía: las familias son como constelaciones, sistemas dinámicos, que interaccionan....cada estrella  es imprescindible para que la constelación sea lo que es  así como cada persona  es un elemento interconectado con los otros de la familia y le da forma a esta.   Afectando a uno, se afecta el conjunto....

Bert Hellinger, psicoterapeuta alemán,  desarrolló esta terapia  partiendo  de la idea sistémica de que el individuo es un ente grupal.   Así,  para la existencia de un hijo es indispensable la existencia de unos padres y para la existencia de estos, fue necesario a su vez la existencia de los suyos propios y así podríamos irnos hacia atrás en el tiempo hasta el mismo comienzo de la creación de la vida. Cada persona es la punta de una pirámide de muchos seres humanos que han llegado antes y que permiten su existencia. Cada  ser trae nuevos vínculos que  enriquecerán los sistemas ya existentes y ampliará la historia.

Con la Costelación se  busca restablecer "El orden del amor" en los sistemas humanos. Esa es la base fundamental de esta terapia tan hermosa que pretende incluir a todos, que busca que se tomen en cuenta y sean mirados hasta los que nos averguenzan como parte de nuestras familias. Todos tenemos un lugar y debemos ocuparlo.

El conjunto de leyes naturales, familiares, sociales y espirituales que rigen el funcionamiento de los núcleos humanos es lo que Bert Hellinger llama los órdenes del amor. La trasgresión de los órdenes del amor en las interacciones humanas será el origen de los conflictos y las discordancias internas que pueden llegar a manifestarse como patologías individuales, familiares, grupales o sociales.

Cada ser humano trae en si mismo toda la información  de sus antecesores  tanto a nivel psíquico como a nivel físico. Es aquello que llamamos herencia y se encuentra impreso en lo más profundo de nuestro ser, en nuestros genes y en el inconsciente colectivo de nuestra familia  y tiene la capacidad de ser transmitida de generación en generación.

Así pues algunos heredan las manos grandes del abuelo, las piernas cortas del papá, los ojos oscuros y pequeños de mamá. Otros miembros de nuestra familia nacerán con los ojos verdes, piel pecosa y con las piernas largas evocando a otra parte de la herencia familiar.

También heredamos el buen o mal carácter, gustos determinados, la diligencia, la fuerza y el compromiso o las tendencias depresivas, neuróticas, psicóticas u obsesivas que caracterizaron posiblemente alguno de nuestros antepasados.

 Somos parte del campo morfogenético de nuestra especie y particularmente del campo morfogenético de nuestra familia. Allí se alberga toda la información de nuestra historia familiar la conozcamos o no. Esta historia está impresa en nuestras células llevando un orden que permite que la vida fluya a través de nosotros. Este orden se traducirá en bondades y  también en conflictos no resueltos que se hayan podido generar en el seno de nuestras familias .

Como mencionamos al inicio, analógicamente los seres humanos formamos parte de constelaciones que parten de ser familiares para ampliarse a otros grupos humanos.
Las constelaciones se rigen por leyes naturales, familiares, sociales y espirituales que condicionan su funcionamiento. Somos parte de una cadena que en pequeño es como el ADN y se extiende a toda la humanidad.  Reconocernos como parte del conjunto, encontrar cual es nuestro lugar, responsabilizarnos de él,  honrar a los que vinieron antes, incluir a los que fueron ocultados o no tomados en cuenta, agradecer la vida....es sanar.

Esta terapia, que puede aplicarse de manera grupal o individual,  no sustituye ninguna otra forma de psicoterapia o de intervención médica, más bien complementa al permitir trabajar en otra dimensión o nivel de la situación abordada.  Permite desbloquear aspectos que se han trabajado por largo tiempo y aún persisten, ayundándolos a fluir. 

El trabajo de constelación afecta a la propia persona consultante, a su sistema familiar y a los participantes del taller aunque no estén constelando directamente.  Alcanza las profundidades del alma y de la mente de todos los presentes, por lo que requiere su cooperación atenta y centrada. El método no sólo es esclarecedor para el consultante sino para todos los integrantes del grupo ya que, por empatía, se identifican con el problema y la solución hallada. Debe ser realizada por una persona calificada, debidamente certificada.

Ahora, amigo lector,  te invito a hacer el simple ejercicio de cerrar tus ojos, conectarte con lo más profundo de tu ser y de tu alma.   Toma conciencia de que para que existas detrás de ti están tus padres y que detrás de ellos están los suyos y luego los padres de los padres de tus padres y así sucesivamente hasta sentir y visualizar una gran extensión humana...tu familia, tus ancestros...Siente ese respaldo, no estás solo/a,  eres parte de una cadena de vidas, perteneces, estás vinculado,  tienes la fuerza de ellos....y desde allí te volteas y reverencias  con humildad y gratitud :  sin ustedes no hubiese estado aquí, GRACIAS!!!

Dra. Raquelina Luna Calvo

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