La Terapia Floral

En el artículo anterior tratamos sobre la aromaterapia que está basada en el uso médico de los aceites esenciales cuyo efecto, además del contenido químico depende de la fragancia especial en cada uno.  Esta vez trataremos  la terapia floral que a propósito la ubicamos a continuación de la aromaterapia  para que quede clara la diferenciación ya que con mucha frecuencia son confundidas, probablemente debido a la asociación automática que podemos hacer de las flores con los aromas.

La terapia floral se vale del uso de extractos sutiles de flores que se combinan en un gotero y se toman generalmente por vía oral, trabajan a través de diversos campos energéticos que influyen el bienestar emocional, mental y físico. Fue desarrollada por el Dr. Eduard Bach, médico inglés que vinculó las flores con las emociones y procesos del alma.

El Dr. Bach era un abanderado de la idea de que para crear salud hay que encarar los aspectos emocionales y espirituales de nuestro ser.  Este eminente médico, recidía en  Londres y se dedicaba inicialmente al ejercicio de su especialidad en bacteriología.  Luego integró la homeopatía en su práctica ya que en su madurez profesional entendió que el ser humano es un todo y que no podía separar la mente y las emociones  del cuerpo.  Finalmente se fue al campo y desarrolló este sistema de remedios naturales hecho con flores silvestres.  A través de su observación sensible de la naturaleza y su conocimiento del comportamiento humano correlacionó los remedios florales con estados específicos del psiquismo y se dedicó hasta el final de su vida a esta investigación y  práctica.  Antes de su fallecimiento en 1936, ya había desarrollado 38 esencias y una fórmula que siguen siendo las más conocidas. 

Como Edward Bach fue quien desarrollo esta herramienta terapéutica, incialmente se conocía la terapia como “Flores de Bach”.  Actualmente se ha ampliado mucho la investigación, existen flores de diversos lugares (Australia, Brazil, California, Venezuela, Francia, etc) por tanto se usa el término genérico de Terapia Floral ya que por lo general la mayoría de los terapeutas calificados  combinan las variedades y las diferentes generaciones florales.

Esta terapia es recomendada por la OMS desde 1978 y puede ser muy útil en emociones reconocidas como el miedo, pánico, ansiedad, indecisión, desánimo, impaciencia, ira orgullo, depresión, angustia, etc. Funciona sola o como apoyo de otras terapias físicas o psicológicas.  No intenta sustituir la psicoterapia, la farmacología psiquiátrica  ni otras disciplinas médicas, por el  contrario, funciona excelentemente bien cuando se combina con ellas.  Requiere de una entrevista o consulta para que el terapeuta elija las esencias florales y  recomiende la fórmula que se administrán.

Es importante aclarar que las esencias florales no  son medicamentos pues debido a su naturaleza vibracional, no tienen impacto directo en la bioquímica del cuerpo como tienen los productos farmacéuticos y las drogas psicoactivas.   Tampoco son remedios herbáceos convencionales los cuales están hechos de diferentes partes de la planta (corteza, hojas, ramas, frutas raíces, etc.) que se preparan por métodos variados como la infusión, la decocción, la tintura, etc.  Como aclaramos al inicio, tampoco son productos de aromaterapia, al contrario, no tienen ningún olor , excepto el del brandy (que no se agrega para los niños) que se usa como conservante natural.  Esto se debe a que la sustancia física de la flor  contenida en la esencia  está muy atenuada  de modo que sus cualidades vibracionales puedan acentuarse.

Las esencia florales  se preparan generalmente por infusión y sólamente se usan flores frescas que crecen silvestres en campos no contaminados.  Estas deben ser recogidas en unos días especiales, bajo un estado anímico preparado previamente. Luego,  pasan por un proceso de exposición solar y  se someten a sucesivas diluciones y potenciaciones.  Un preparado de calidad requiere prestar atención cuidadosa a la pureza del ambiente, vibración y potencia de las flores, condiciones del cielo, meteorológicas y un estudio sensible de las propiedades físicas y energéticas de las plantas a través de sus ciclos de crecimiento. 

 El Dr. Bach señalaba: “Obsérvese que en esto están involucrados cuatro elementos: la tierra que nutre la planta;  el aire del que se alimenta;  el sol o fuego que le permite impatir su poder y  el agua ... que habrá de enriquecerse con su benéfica energía magnética curativa”.  Podemos agregar que hay un quinto elemento que es la conciencia sensible de quien prepara la esencia floral.

La terapia floral, nos armoniza, nos conecta con nuestra esencia,  potencia nuestra capacidad sanadora y  nos invita a volver nuestra mirada hacia la Naturaleza para promover cambios profundos en el alma y el cuepo humanos.

Dra. Raquelina Luna Calvo

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