Qué tomamos en cuenta?

El organismo humano ha sido creado  con un engranaje perfecto en el que todas sus partes están integradas, comunicadas y son interdependientes.  Diferente a una máquina que le podemos trabajar, cambiar, modificar sus piezas de manera independiente al conjunto, en el cuerpo tenemos que tomar en cuenta el resto. Ninguna parte es ajena, ni en el conjunto total (cuerpo, mente, emociones, alma) ni en el propio cuerpo en el que cuenta desde el más grande de los órganos hasta la más minúscula célula.

Está diseñado con sus mecanismos propios de reorganización, reactivación, renovación, equilibrio, adaptación y eliminación. Sin embargo, con la mala calidad de vida general que incluye la alimentación, el aire que respiramos, la contaminación auditiva (ruidos), el contacto con sustancias tóxicas, la vida sedentaria, el estrés, los conflictos no resueltos, la insatisfacción, falta de descanso, emociones alteradas, etc., el cuerpo va enfermando y perdiendo esos mecanismos de autorregulación.  Por otro lado,  agresiones adicionales que sufre a lo largo del proceso de vida, como traumas, mentales emocionales y físicos, heridas, inflamaciones, infecciones repetidas, cirugías, piezas dentales en mal estado o posición, quemaduras, etc., van convirtiéndose en focos irritantes del sistema nervioso y eventualmente en campos que interfieren en el proceso de autoorganización de manera secuencial.

Nuestro trabajo va dirigido a identificar esos factores que impiden que el organismo responda de manera adecuada ante los nuevos eventos que ocurren  y que muchas veces se convierten en el motivo de consulta que el paciente tiene y que traduce toda una historia encadenada de sucesos, todos importantes y generalmente ignorados o aparentemente no relacionados.  A partir de ahí, proponemos nuestra intervención.

Además  trabajamos en la concientización  de las potencialidades de nuestro cuerpo, de las enormes posibilidades que tenemos de ayudarnos y de llevar una vida con mayor calidad con un mínimo o ningún medicamento. Nos apoyamos en la nutrición, en los procesos de desintoxicación, en la estimulación energética, eléctrica  y celular a través de las terapias de balance en todas las partes del ser. Al usar todos estos recursos bien organizados, abarcando la mayor parte de los aspectos involucrados, obtenemos mayor beneficio y maximizamos el potencial innato del cuerpo para la autocuración.

Consideramos que el proceso curativo y sanador requiere de la participación activa del paciente, de la toma de conciencia de todo lo que está involucrado,  del potencial que tiene el propio cuerpo y nuestro propósito es guiar al paciente a que optimice su estado y lo mantenga a través de sugerencias de salud y bienestar lo más naturales posibles durante nuestro acompañamiento.

Según nuestro criterio, para lograr esta propuesta el paciente y el profesional de la salud deben funcionar como aliados, caminando en una misma dirección en todos los niveles: físico, psicológico y espiritual.  Esto requiere de un seguimiento periódico de a cuerdo a cada condición.

Hacemos énfasis en la renovación a través de la mejoría del estilo de vida. Nuestra meta es que las personas que pasan por nuestras manos salgan con una consciencia diferente y ojalá que entusiasmados a vivir de una mejor manera, a sacar provecho de los recursos que la naturaleza tiene disponibles y luego a seguir una prevención sistemática.

Este concepto es parte de la Medicina Biológica o Integrativa y tiene su raíz en una visión médica muy antigua. Ha sido rescatada por la necesidad de volver a ver al ser humano en todas sus dimensiones, no por partes separadas. Actualmente es practicada por un grupo cada vez mayor de profesionales de la salud y puede considerarse en su forma más básica una filosofía médica que utiliza principios importantes como guía en la evaluación y el tratamiento.

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