Dieta, Peso Ideal y Emociones

Dieta, Peso Ideal y Emociones

Los menúes específicos que guían lo que comemos y las raciones en cada momento del día tienen su utilidad puntual y nos permiten llegar a determinadas metas con relación al peso deseado y saludable. Sin embargo, lo más importante y verdadera meta es lograr un estilo de alimentación, conjuntamente con un estilo de vida saludable para la condición de cada ser humano. Partiendo de esta conquista personal, se podrán hacer excepciones breves (no se trata de rigidez) y siempre volver al ritmo, no lo contrario, que es como en muchos casos sucede.

Es muy común ver como el afán por las dietas crece cada día. Igualmente frecuente es observar cómo luego de haberse sometido a restricciones muy fuertes y perder enormes cantidades de libras, con un abandono del régimen la persona gana más rápidamente las libras perdidas y hasta más. También abundan las frustraciones por no lograr la meta, por los múltiples abandonos y vueltas a comenzar. Esto se convierte en una obsesión colectiva, en un maratón interminable y sobretodo decepcionante con lo cual se sigue en el mismo círculo y muchas veces se termina abandonando por “misión imposible”.

Lo primero que recomendamos antes de iniciar un menú es conocer a profundidad cómo se está emocionalmente, qué áreas psicológicas están implicadas en que no se logre mantener el peso ideal. El identificarlas y sanarlas es un primer paso para el éxito en la dieta.

Los comportamientos compulsivos pueden ser debido a carencias nutricionales, desbalances hormonales y emociones asociadas. La comida puede ser una forma de aliviar el estrés, expresar amor, autocastigo, protección de ser heridos, canalizar frustraciones, llenar vacíos o situaciones que no van bien. Se puede convertir también en una forma de distracción de esas emociones invasivas como el tedio, el cansancio, la soledad, la depresión y que pueden desencadenar esos impulsos descontrolados especialmente hacia las azúcares, las frituras, las harinas, etc.

Existen muchas enfermedades alrededor de la alimentación que se han denominado genéricamente “trastornos de la conducta alimentaria”. Estas, por lo general, tienen su origen en la infancia y la adolescencia. También enmascaran situaciones de rechazo de la imagen corporal, abandonos, carencias afectivas, compulsiones profundas etc. Dentro de ellas podemos mencionar la obesidad, bulimia, anorexia, como los ejemplos más dramáticos y conocidos. Estos desequilibrios se dan en diferentes grados, muchas veces se pasan por alto y no son exclusivos de las modelos, de las estrellas de cine, sino que son una realidad cada día más frecuente entre gente común y corriente de nuestra población criolla.

Si entendemos las razones por las cuales comemos, nos ocupamos de saber sobre los nutrientes que ingerimos y participamos de la elección de cómo alimentarnos (que dicho sea de paso es un verdadero privilegio, con tanta gente que no puede elegir), además de mantenernos en el peso saludable, tendremos sensación de autodominio y nos sentiremos doblemente bien.

Probablemente la mayoría hemos dicho o escuchado con frecuencia “el lunes comienzo la dieta”… Ojalá nos animemos a abolir esta expresión, a poner fin al ciclo interminable de inicio-abandono.  Que hagamos de nuestra dieta un régimen saludable, permanente, no de un día o una temporada, sino parte de un estilo de vida que sólo nos engordará en satisfacción, autoestima, salud y bienestar.  Empecemos ya!

Dra. Raquelina Luna Calvo

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