¿Es posible rejuvenecer?

¿Es posible rejuvenecer?

Un común denominador en los seres humanos es que todos queremos ser hermosos y hermosas, delgados, delgadas y jóvenes por siempre. Con los recursos tecnológicos cada vez más sofisticados en el área de estética, el lucir bien, más lozanos, con menos marcas del paso del tiempo tiene cada vez más respaldo. Sin embargo, aunque reconozco la importancia de estos recursos y no veo nada mal el recurrir en algún momento a su uso sensato en manos profesionales, ahora quiero referirme a la parte interna, a lo que nos mueve y hace funcionar físicamente.

El trabajo quedaría incompleto e incluso sería hasta cierto punto contradictorio si sólo nos enfocamos en lo que se ve, lo que un amigo llama “chapa, pintura y ferré” y no vamos a la propia célula, a los tejidos y los órganos. Es como cuando compramos una mansión, con hermosos jardines, elegante decoración pero incómoda, disfuncional para las necesidades de sus habitantes y estructuralmente insegura o como si compráramos un excelente carro de lujo y sólo nos ocupamos de lavarlo, encerarlo, brillarlo y no nos ocupamos del motor ni del mantenimiento interno.

Con el paso del tiempo, los procesos de metabolismo propios de la función orgánica, el contacto con aire contaminado, la polución, las situaciones de estrés, la baja calidad de los alimentos, el abuso de azúcares o de grasas, alimentos químicamente procesados, etc., inicia un proceso de deterioro.

Agregamos el poco mantenimiento que nos damos, siguiendo la analogía del carro, por lo poco que tenemos incorporado culturalmente el concepto de cuidado personal, de descanso, el tiempo de relajación y mimo, el ejercicio físico y todas esas actividades, prácticas personales y costumbres ligadas a un estilo de vida saludable y conectado con la naturaleza. A todo esto le sumamos el factor hereditario, las predisposiciones familiares que si bien pesan, también se podrían ayudar en algunos casos con las medidas mencionadas.

Ningún sector del cuerpo se escapa del efecto de los “villanos” llamados radicales libres. El deterioro que se produce en los tejidos depende de las predisposiciones, de la cantidad de radicales y de las medidas que tomemos. La mayoría de los cambios inicialmente son reversibles. La acción de los radicales libres no es específica, en principio, entorpecen la función normal de un tejido u órgano y con el paso del tiempo provocan la enfermedad según nuestras áreas más débiles o más predispuestas.

El protector básico y natural contra los radicales libres es una enzima del hígado que actúa haciéndolos desaparecer y cuya sigla es SOD. Desgraciadamente esta desaparece casi totalmente entre los 35 y 40 años, dependiendo de las condiciones de la persona. Ante esta desprotección nuestro trabajo consiste en fortalecer todos los recursos internos de nuestro cuerpo, reconectarnos con esa capacidad que tenemos de regenerarnos y de curación espontánea.

Se hace importante conectarnos con acciones encaminadas a prevenir y mejorar nuestras capacidades dentro de lo que nos sea posible.  Realmente es mucho lo que podemos hacer.

Esa es la buena noticia, nuestro organismo posee una capacidad natural, inherente de autorrepararse contando con la información que tiene el ADN. Contamos con unas redes muy bien organizadas de información e inteligencia en permanente intercambio que son susceptibles de renovarnos y transformarnos.

Podemos hacer que esas células se mantengan en las mejores condiciones, que se reparen las que se dañan espontáneamente por el paso del tiempo, que se minimice el daño en el mejor de los casos y hacer que funcionemos en óptima capacidad. Revertir el envejecimiento, rejuvenecer y retrasar el deterioro es una opción, es una posibilidad real que tenemos. Por qué no, entonces, en vez de considerar la segunda mitad de la vida como un tiempo de deterioro progresivo y de pérdida de facultades, vemos el envejecimiento como una oportunidad de tener más sabiduría, más creatividad, amor, sentido de la vida, capacidad física y mental?

La pregunta obligada ahora es ¿qué podemos hacer? Además del uso de antioxidantes, nos ayudamos haciendo cambios en el estilo de vida y otras actividades complementarias (ejercicio físico, buena alimentación, procesos periódicos de desintoxicación corporal, descanso, manejo del estrés, disfrute de la vida….) según la condición individual, podemos llegar a aumentar el promedio de vida útil en actividad, con lucidez y una apariencia física de más juventud, con un estado excelente de vigilia cerebral, de recuerdos , de agilidad y fortaleza física y mental, vigor, al mismo tiempo que se minimizan los “achaques” que habitualmente aparecen con el paso del tiempo.

El tema es muy amplio, apasionante y complejo para agotarlo en tan poco espacio. Hay muchos científicos que han dados sus aportes y otros que continúan trabajando en la investigación, publicando en revistas, libros y todavía no es suficiente. Sólo queremos dejar en el ánimo la idea de las posibilidades que tenemos, de una visión más amplia de las maravillas que nuestro cuerpo nos ofrece y estimular a que lo cuidemos más y le saquemos más partido.

Dra. Raquelina Luna Calvo

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